La ‘Crisis de los 40’ ataca a los hombres

A nosotras nos pega distinto. A los 40, los hombres ya están más grandes y finalmente tenemos tiempo de ocuparnos un poco más de nosotras.
La ‘Crisis de los 40’ ataca a los hombres
La 'Crisis de los 40' ataca a los hombres. No se trata de un cumpleaños más...
Foto: WIKIMEDIA

Todo lo que veníamos postergando -esa clase de pintura, las sesiones de pilates o un buen día de spa sin preocupaciones- podemos hacerlo ahora que ya tenemos nuestra vida armada y consolidada. Sin embargo, al mismo tiempo en que nosotras estamos en una especie de nuevo renacer, al sexo opuesto le suele atacar la crisis de los 40. ¿Por qué? Porque para muchos, con las cuarenta velitas se acerca el fantasma de la vejez; lo que da inicio a un intento desesperado de huir de ella buscando asemejarse al joven que eran años atrás.

Para los hombres, los 40 no es un cumpleaños más. Por algo se dice que se está “over the hill” (lo que en una traducción para nada literal podría significar que se está con un pie en la tumba”). Aproximadamente a esta edad empiezan a sentir el deterioro físico en dolores corporales, pérdida de pelo, canas y una vida sexual un tanto mas pasiva. Y no quieren. Se rehúsan a que el tiempo pase y se sienten inseguros. Comienzan entonces a realizar cuanto artilugio puedan para autoconvencerse de que, pese a que el tiempo pase, ellos siguen igual. Les gusta sentirse codiciados y van al gimnasio, se cuidan más, buscan salidas “solo de hombres”, compran un auto mas moderno y, a veces, hasta tienen relaciones con mujeres mas jóvenes.

Esta crisis de los 40 puede destruir familias y pone en juego estructuras sociales y laborales que tanto trabajo costaron formar. El hombre se replantea su vida; siente que solo tiene responsabilidades y quiere, en lo que le queda de vida, hacer todo lo que no pudo hasta entonces. Entra en una encrucijada entre lo que debe hacer y lo que quiere hacer, sin darse cuenta de que, en definitivas, no son opuestos: la vida que tienen a los cuarenta es la que ellos mismos forjaron con los años en base a mucho esfuerzo y deseos propios.

Obvio que a nosotras se nos hará difícil entender a nuestro compañero cuarentón, pero para que esta sea solo una crisis pasajera no nos queda otra que acompañarlo y ayudarlo a superar su conflicto. El hombre necesita sentirse útil, amado y deseado. Debemos hacerle saber que valoramos todo lo que hace y que el paso del tiempo no es malo sino que, muy por el contrario, con los años todo lo construido (la familia, los amigos, el trabajo) se fortalece. De no ser así, ¿sobre qué fundamento se sostiene el dicho “El hombre es como el vino, cuanto mas viejo, mejor”?