Consejos para ayudar a la familia después de una inundación

Una guía para ayudar a la familia a recuperarse después de una inundación

Consejos para ayudar a la familia después de una inundación
Una pequeña ayuda a su padre en una fila para obtener gasolina en una ciudad de Nueva Jersey, donde aun no hay electricidad, después del paso de la tormenta.
Foto: AP

Las inundaciones son más letales que los tornados o los huracanes. Muchas de las víctimas mortales de inundaciones, han fallecido electrocutadas, o en accidentes que se producen después de que las inundaciones han disminuido, de los cuales, los incidentes relacionados con vehículos son responsables de casi la mitad de las muertes. Las inundaciones pueden golpear repetidamente la misma región, lo que resulta en estrés recurrente por parte de personas residentes en esas zonas.

Las inundaciones causan que el proceso de limpieza de las viviendas pueda ser emocionalmente abrumador y lleno de riesgos para la salud. Estar atento y tomar precauciones para evitar riesgos a la salud es esencial.

Los riesgos asociados con el proceso de limpieza incluyen: la electrocución, heridas infectadas cutáneas, lesiones por animales salvajes, y enfermedades causadas por mala calidad del aire, el agua, la comida, en el interior de la vivienda.

La limpieza de la casa después de una inundación es un proceso agotador, y esta fatiga puede provocar accidentes mayores.

Las pérdidas en las regiones agrícolas incluyen la ganadería, los cultivos y equipo agrícola, además.

Los esfuerzos personales, familiares, financieros y emocionales asociados con las inundaciones pueden durar mucho tiempo después de que las aguas regresen a su nivel.

Una inundación, además de causar pérdidas materiales, puede afectar emocionalmente a la familia, y causar situaciones de inseguridad, ansiedad, miedo, ira, desesperación.

En los niños pueden observarse problemas en la escuela, con disminución de la motivación y una disminución en el rendimiento escolar.

Los adolescentes pueden responder de manera diferente a los niños más pequeños en una inundación u otro desastre natural, comportándose de manera riesgosa para sus vidas.

Los padres tienen la tendencia a descuidar sus propias necesidades durante una crisis. Para cuidar bien de sus hijos, los padres deben cuidar de sí mismos. Aquí hay algunos consejos que los padres pueden tener en cuenta:

– Cuida de ti mismo físicamente. Come de forma saludable, duerme lo suficiente, bebe abundante agua y procura atención médica si la necesitas.

– Apoyo mutuo. Los padres y otros familiares deben tomar el tiempo para hablar entre ustedes y apoyarse.

– Aplaza las decisiones importantes que pueden causar grandes cambios en la vida familiar. Evita hacer cualquier tipo de decisión sobre la vida que altere aún más a la familia, en lo posible, deja ese tipo de decisiones para después que se normalice la situación.

– Descansa. Trata de no exagerar las actividades de limpieza. Para reducir accidentes, evita levantar objetos pesados sin la ayuda necesaria o trabajar durante períodos prolongados.

Después de una inundación, la mayoría de las familias se recuperará con el tiempo. La duración de la recuperación dependerá en parte de cuántas pérdidas y daños causó la inundación, si se perdieron vidas de familiares, si fue necesario evacuar la vivienda y refugiarse, cómo la familia hace frente a la recuperación, y el apoyo que necesita y recibe.

Algunas familias podrán regresar a su rutina normal rápidamente, mientras que otros tendrán que hacer frente a la pérdida de familiares y amigos, la destrucción de sus hogares y posesiones, la obtención de atención médica, y a la superación de las dificultades financieras.

Especialmente los niños necesitan tiempo para recuperarse si han perdido a un ser querido, a una mascota, o si su escuela ha cerrado.

La forma en que los padres y otros cuidadores reaccionan durante y después de la inundación, influye en el funcionamiento de los niños. Los niños a menudo recurren a los adultos para la información, para recibir consuelo y pedir ayuda. Los padres y maestros deben tratar de mantener la calma, responder a las preguntas de los niños con honestidad y ayudarlos en la mejor forma posible.

Los niños y adolescentes se recuperan mejor cuando entienden la experiencia por la que acaban de pasar, se les explica cuál es la nueva situación, y cómo se va a aliviar, o remediar, o resolver.

Los niños reaccionan de manera diferente a una inundación y sus consecuencias en función de su edad, nivel de desarrollo y experiencias previas. Algunos se retiran, mientras que otros tendrán arrebatos de ira. Y otros se vuelven inquietos o irritables.

Los padres deben dedicar tiempo para hablar con sus hijos, haciéndoles saber que está bien hacer preguntas y compartir sus preocupaciones, y que sus reacciones a la inundación son normales.

Los padres pueden usar las comidas familiares, o la hora de irse a la cama para hablar con sus hijos.

Los temas pueden repetirse, y los padres deben ser pacientes y estar dispuestos a responder a las preguntas y aclarar la situación.

Deben explicar a los niños, sin abrumarlos con información, lo que está sucediendo en la familia, con su escuela y en la comunidad. Los padres deben responder a las

preguntas breve y honestamente y pedir a sus hijos por sus opiniones e ideas.

Para ayudar a que los niños más pequeños se sientan seguros y tranquilos, después de hablar sobre la inundación y las inquietudes que ellos puedan tener al respecto, los padres pueden hacer un cambio en la atención de los pequeños, al leerles una historia favorita o realizar cualquier otra actividad como un juego de mesa en familia.

Trate de mantener la calma para que pueda enseñar a su hijo cómo manejar situaciones estresantes. Su capacidad para hacer frente durante y después de un desastre influye en la recuperación de su hijo.

Supervise las conversaciones de los adultos. Sea consciente de lo que los adultos dicen sobre la inundación, o el daño resultante. Los niños pueden malinterpretar lo que oyen y asustarse innecesariamente.

Limite la exposición de los medios de comunicación. Proteja a su hijo de las representaciones gráficas de la inundación, incluidos los relativos a la televisión, en Internet, en la radio, y en el periódico.

Asegure a los niños que están a salvo. Puede que tenga que repetir esto con frecuencia incluso después de que las aguas retroceden. Pase más tiempo con ellos, jugando juegos de exterior, lean juntos en casa, o simplemente, abrace a sus hijos y acompáñelos en silencio. Asegúrese de decirle a sus hijos que usted los ama.

Si sus hijos y su familia han perdido a un familiar, o a un amigo cercano, reunirse y brindar compañía, respetar los sentiemientos de cada uno, y propiciar conversaciones sobre esa pérdida, sobre los buenos momentos compartidos, pueden ayudar a realizar el duelo por una persona querida, a todos en la familia.

Si su hijo ha perdido una mascota, converse sobre la mascota, recuerde anécdotas, y permita que sus hijos se entristezcan y lloren porque esto los ayudará a recuperarse.

Reponga los juguetes favoritos que los niños perdieron o se dañaron, tan pronto como le sea posible.

Calme las preocupaciones de sus hijos sobre la seguridad de sus amigos. Tranquilice a sus hijos, explicando que los padres y familiares de sus amigos están cuidando de ellos.

Cuente a los niños acerca de la recuperación de la comunidad. Asegure a los niños que se está trabajando duro para restaurar la electricidad, los teléfonos, agua y gas. Dígales que el pueblo o ciudad se limpiará, y las familias volverán a encontrar vivienda, y las escuelas volverán a funcionar.

Cuide la salud de sus hijos. Ayúdelos a descansar lo suficiente, a hacer ejercicio, a recibir alimentos sanos y agua potable. Asegúrese de recuperar la vida diaria. En medio de cambios causados por desastres, los niños se sienten más seguro con la rutina y los hábitos. En la medida de lo posible, mantener los horarios para las comidas y la hora de dormir.

Anime a los niños a ayudar. Los niños pueden recuperarse más rápido cuando ayudan a los demás. Confíe a sus hijos pequeñas tareas de limpieza y otras maneras de contribuir.

No critique a los niños por los cambios en el comportamiento, tales como más apego a los padres, porque simulen lo sucedido durante la inundación en un juego, o porque busquen tranquilidad, o estar solos.

Como cada persona hace frente a un desastre de manera diferente, aprender lo que funciona para recuperarse en cada una de las personas en la familia se puede conseguir, observándolos. Ayude a los miembros de la familia a tolerar estas diferencias.

Sea paciente una vez que los niños regresen a la escuela. Pueden estar más distraídos y y necesitar ayuda adicional con la tarea durante un tiempo.

Fuentes:

http://www.nctsn.org/trauma-types/natural-disasters/floods

http://www.nctsn.org/content/psychological-first-aid