Huérfanos y apátridas

Si como dicen algunos sicólogos y expertos de la conducta humana, debido a la inseguridad social, la población dominicana tiene serias dolencias de paranoia; los que pertenecemos a la diáspora y pretendemos incorporarnos al lar que nos vio nacer, nos sentimos huérfanos y sin patria. La sensación de sentirse en orfandad y apátrida; también podría producir serios efectos sicosomáticos.

Para sólo mencionar algunos elementos perturbadores; podríamos decir que el vil asesinato contra el exbeisbolista de grandes ligas, Pascual “Cutá” Pérez y los de mil 200 mujeres en sólo seis meses,de ningún modo son hechos aislados. En torno a los feminicidios; entendemos que República Dominicana se ha convertido en una funesta réplica de Ciudad Juárez, en México.

El asesinato de “Cutá” Pérez para robarle los dólares de su pensión de Estados Unidos, realmente aterra y deprime. Independientemente de cómo dicen algunos sobre los desacertados pasos del expitcher de la gran carpa; de ningún modo se justifica su asesinato, sobre todo, llevado a cabo por amigos y conocidos.

Estos crímenes constituyen una mala señal que provoca desazón, temor y desesperanza para todo aquel inmigrante que, luego de pensionarse, pretenda retirarse a descansar a la media isla. Y no es para menos, estos hechos provocan desorientación, y el que pretenda acabar los días de vida que le quedan en su país, se siente invadido por un malestar de orfandad social.

La situación se ha tornado tan tétrica que, recientemente un amigo y colega trató de disuadirnos de pretender retirarnos. Entiende él, que ya no cabemos en Santo Domingo. Y mucho menos si, -y esto al margen del periodismo-, mantenemos la actitud contestaria que nos caracteriza. Aunque esto no es nada nuevo en nosotros cual que sea el gobierno de turno; ahora somos más “conflictivos y desadaptados” con respecto al estado de cosas en República Dominicana.

En verdad, ahí están los hechos; es un eufemismo calificar como Estado al tinglado que dice gobernar para servirnos. Y como dice el amigo y colega, en estos momentos, República Dominicana, al menos para los tontos; es un infierno en donde reina la anomia con su estela de robos, vandalismos, asesinatos y un estado mafioso en donde manda y dispone un “padrino” que todos conocemos.

Y esto no es asunto de globalización, ni de atomización familiar, ni nada que se le parezca. Para gobernarla; República Dominicana le ha quedado grande a quienes están en el poder, aunque no así, para desfalcarnos y otras vagabunderías. Es decir, no hay dignos paradigmas de conductas. Eso sí, no pueden controlar la delincuencia, pero han sido duchos para dar cátedras de cómo se depreda al Estado.Y a propósito de esto, con el totalitarismo y prevalencia de un único partido, como el otrora PRI, de México.