Celebración de una nueva era

En todo el planeta hubo eventos con motivo del fin del quinto sol maya
Celebración de  una nueva era
Tres hombres participan en un juego de pelota maya en Mixco Viejo, localidad de San Martín Jilotepeque, en Guatemala, durante la conmemoración del 13 B'aktun, el fin de un ciclo solar de 5,200 años.
Foto: EFE

El fin de una era de la cultura maya, que muchos interpretaron como la profecía del “fin del mundo”, dio lugar a todo tipo de celebraciones, cultos, y promociones.

Y es que de acuerdo a los expertos, la celebración del 13 B’aktun, o el fin de un ciclo solar de 5,200 años, no es otra cosa que la despedida del quinto sol y el inicio de una nueva era. “Los mayas nunca profetizaron que el mundo fuera a terminarse en esta fecha”, dijo Alfonso Orellana, en un estudio del Consejo Nacional de la Educación Maya de Guatemala. “El problema es que mucha gente malinterpretó el mensaje contenido en el muro de El Tortuguero”, agregó.

Aunque la mayoría de las personas han entendido que no habrá tal fin del mundo, en muchísimos sitios ha habido gran actividad por esta causa.

En México, unos 1,000 chamanes, videntes, astrólogos, creyentes del poder de los cristales, yoguis, sufíes y suamis se congregaron en un centro de convenciones de la ciudad de Mérida, del estado de Yucatán, cerca de las ruinas mayas de Chichen Itzá, convencidos de que la “Nueva Era” comenzaría a las 5:00 de la madrugada del viernes (1100 GMT).

En Inglaterra, cientos de personas se congregaron en la famosa zona arqueológica de Stonehenge para una fiesta del fin del mundo que coincide con el solsticio invernal.

Arthur Uther Pendragon, el druida más famoso de Gran Bretaña, dijo que no cree que el mundo se vaya a acabar.

En Francia, cientos de personas se dirigieron a una montaña en los Pirineos, donde según algunos, es el único lugar del planeta que escaparía de la destrucción. Pero hay obstáculos para aquellos que buscan la salvación, porque policías a caballo cerraron el paso al pico de Bugarach y al poblado donde habitan unas 200 personas.

Pero también se ha aprovechado para hacer buenos negocios. En Rusia, por 1,500 dólares, un museo ofrece la salvación en un búnker subterráneo del dictador soviético José Stalin en el centro de Moscú… y con la ventaja de que se reembolsará 50% del costo si no sucede nada.

En Cristerino, al sur de Italia, menos catastrofistas, y como buenos amantes de los placeres de la vida, sus habitantes realizarán durante todo el día una fiesta con globos aerostáticos y música en la plaza principal,

Lo que si le puedo asegurar es que si está leyendo esta noticia, es que no se acabó el mundo.