Tele(a)fonía avanzada

La Cresta de la lengua

La investigación tecnológica se renueva que es una barbaridad. Hoy vivimos rodeados de variados artefactos de entre los que vamos a seleccionar por su singularidad a los “smartphones”. Hasta donde nos alcanza la vista lingüística contemplamos de cuello para arriba, impotentes, como algaradas de neologismos, a cual más excéntrico, inundan la vitalidad del idioma depositando por encima una fina capa de roña que poco a poco todo lo cubre y atrofia.

Los hablantes de español, en la fragilidad del día a día, se dejan seducir por el pronunciamiento fatal del nombre comercial del producto y apenas alcanzan a entrever la que se les viene encima. Es fenómeno universal que se detecta tanto entre los bilingües de nuestro país como entre los monolingües de fuera y dentro. Parte del entuerto proviene de cómo tragar en español que algo material como un “teléfono” pueda ser “inteligente”. No hay aplicación que se pueda uno bajar que te ayude a pasarlo sin carraspera.

Lo que flota en este hervor es el deseo de hallar alguna respuesta ‘inteligente’ a la invasión constante de esta pila de “ajenismos”, que por muy nombre de producto comercial que sean no dejan de atragantarse. Desde otro ángulo, asumir lo de “que inventen ellos: que todos lo disfrutaremos” solo nos puede conducir a hacer la vista gorda sin que disminuya un ápice la correspondiente náusea. El valor de un idioma, que es lo que aquí se cuece, es proporcional al respeto que recibe de sus hablantes; después, si se alcanza ese nivel, vendrá lo de dotarse de prestigio. El valor del bilingüismo ‘inteligente’ no es algo diferente.

. ¿Qué hacer con “smartphone” en español? Soluciones hay. Podemos empezar por hacer un calco; algunos servicios del español se decantan por “teléfono inteligente”, lo que es poco intuitivo pues apenas es ya un teléfono y los teléfonos carecen de tal inteligencia. Más se acercaría a un producto tecnológico avanzado de bolsillo. El tamaño en este caso cuenta. Mantener teléfono no es tan importante ya que este uso ha quedado relegado al de mero acompañante de viaje.

Perspectiva diferente sería pensar en la rendición ante lo inevitable. Con total flojera se emitirán torpemente los sonidos: ‘es-mar-fón’. ¿Ortografía? La original del inglés. Sería un caso parecido a “whisky”. ¿Diferencia? Palabras como “smartphone” aparecen y desaparecen por docenas cada año mientras que la bebida escocesa mantendrá su solera por lustros.

La solución explicativa es pura paráfrasis: “teléfono de tecnología avanzada”. Primarían los usos propios de una computadora de pequeño formato. ¿Acrónimos? A partir de Teléfono de Tecnología Avanzada saldría TTA. En vez de “tableta” tendríamos “dobleta”. Hay que tener cuidado ante la tentación de llamarlo ‘teta’. Aunque de sabor popular, muchos lo considerarían un “salidismo”.

Consideración final. Cuando no se actúa a tiempo para llevar la iniciativa en la carrera por la invención se pierde el derecho de nombrarla: habrá que conformarse entonces con perseguir la zanahoria como el burro. Así de crudo.