¿Menos ‘realismo’ en el caso Corea del Norte?

Corea del Norte acaba de hacer explotar otra bomba nuclear bajo tierra para probar su capacidad bélica al mundo. Las Naciones Unidas ya le impusieron fuertes sanciones, incluyendo bloqueo económico, pero este país asiático no se tuerce, ni siquiera parpadea un instante cuando se trata de adquirir más poder nuclear. ¿Ahora qué opción queda?

De acuerdo a la Teoría Realista en el área de Relaciones Internacionales, por lo menos en su tendencia más tradicionalista, las diversas sanciones elaboradas en las Naciones Unidas en contra de este país, a pesar de ser importantes, resta de legitimidad mundial. Dichas sanciones no provienen de una decisión unánime que obligue a Corea del Norte a desistir de sus objetivos de incrementar su poderío a través de la sofisticación de armas nucleares. China no se ha sumado a la censura mundial y Rusia no está muy seguro de unirse al bloque Occidental liderado por Estados Unidos.

“Es deplorable que Pyongyang se resista al mandato de la comunidad internacional de no emprender una política de provocación”, comentó el Secretario de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, a través de su portavoz. El mismo presidente estadounidense, Barack Obama, expresó su preocupación ante el reciente desarrollo en el continente asiático. “[la bomba] fue un acto de provocación”, dijo.

En vista de los acontecimientos recientes, es muy probable que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas vuelva a reunirse para tomar medidas punitivas en contra de Corea de Norte. Seguramente acudirá a más estrategias de “diplomacia coercitiva”. Sin embargo, al final, las sanciones, como sucedieron en otras oportunidades, le entrarán a Corea del Norte por un lado del oído y se les saldrán por el otro.

En este sentido, los partidarios de la tendencia realista, incluyendo en los altos mandos militares de la nación norteamericana, insisten en un tipo de estrategia que vaya más allá de las sanciones económicas. Como en una oportunidad expresó el exsecretario de relaciones exteriores, Henry Kissinger y muy conocido en el mundo realista, que las organizaciones internacionales no son el mecanismo adecuado para establecer un tipo de paz en el mundo.

A pesar de que las sanciones no han funcionado, una opción bélica, como la que propondrían los realistas clásicos no es el camino a seguir. Corea del Norte ya tiene capacidad nuclear. Un ataque contra este país crearía un caos regional inmediato, alterando el orden regional y seguramente provocando una respuesta contra Corea del Sur y Japón, vecinos y enemigos históricos de la otra Corea. En este contexto, pondría en jaque –así en peligro la paz mundial— a China. No sabríamos cómo reaccionaría en un evento de ataque contra su aliado.

Lo mejor, en este caso, es apelar a los dirigentes chinos a que se unan a la comunidad mundial a promover medidas extremas –excluyendo la guerra— para que Corea del Norte finalmente se desista a incrementar su poderío militar a través de la sofisticación de bombas nucleares.