Reforma educativa en México

Quita poder al sindicato e incluye evaluar a maestros
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Reforma educativa en México
El presidente de México, Enrique Peña Nieto.
Foto: EFE

MÉXICO D. F. — El presidente de México, Enrique Peña Nieto, promulgó ayer una reforma educativa fundamental para un país con profundo rezago en la materia y hasta ahora maniatado por los intereses del poderoso sindicato de maestros.

La reforma, que modifica dos artículos de la Constitución mexicana, busca impulsar la calidad educativa y recuperar la rectoría del Estado en esta materia, algo que Peña Nieto consideró esencial para superar los retos de este sector estratégico.

Luego de firmar la ley acompañado de líderes de la oposición, Peña Neto dijo que con la reforma se espera que “el mérito profesional sea la única forma de ingresar, permanecer y ascender como maestro, director o supervisor… su trayectoria no estará sujeta a criterios discrecionales”.

Con la aprobación del cambio constitucional, “inicia una transformación educativa largamente esperada por la sociedad mexicana”, dijo el mandatario en acto celebrado en el Palacio Nacional, en el centro histórico del DF.

Entre los ejes de esta reforma, destacó la creación del servicio profesional docente con “reglas claras” y libre de “criterios discrecionales”, y la evaluación obligatoria para todos los maestros a cargo de un organismo autónomo.

El objetivo de la evaluación no será “exhibir a nadie”, sino conocer las fortalezas y debilidades del sistema educativo para mejorar la capacitación de los docentes, aclaró Peña Nieto, sin aludir a las críticas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que cuenta con más de un millón de afiliados.

En el evento fue notoria la ausencia de la dirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo, quien considera la reforma una amenaza a la estabilidad y la seguridad en el empleo de los maestros y en los últimos días ha lanzado duros reproches al titular de Educación, Emilio Chuayffet.

El ministro de Educación respondió ayer a los dardos lanzados del sindicato al aludir a los “rumores falsos” en torno a la reforma que señalan que la escuela dejará de ser gratuita y sacrificará los derechos adquiridos de los profesores.

“Nada es más falso”, dijo Chuayffet, quien llamó a todos los actores políticos a perseverar para que la reforma no se “empantane ni se traicione”. “No hay marcha atrás” frente a “quienes izan, por intereses particulares, las banderas de la confusión”, aseveró.