Y el nuevo Papa es…

Hoy comienza el cónclave en el cual los cardenales escogerán al nuevo líder de la Iglesia Católica
Y el nuevo Papa es…
Los cardenales inician la votación hoy para escoger al nuevo jerarca de la Iglesia Católica que ocupará la silla que dejó vacía Benedicto XVI
Foto: AP

Ciudad del Vaticano – Los 115 cardenales electores de la Iglesia católica inician hoy el cónclave, sin tener entre ellos personalidades que puedan ser consideradas candidatos indiscutidos capaces de suceder en el papado a Benedicto XVI.

Al menos tres purpurados han captado la atención de la prensa internacional pero, como reconoció la víspera el arzobispo de la Ciudad de México, Norberto Rivera Carrera, “no existe un perfil unánime” ni el consenso es absoluto.

La dimisión de Joseph Ratzinger no fue un gesto superficial. Y, quizás sin quererlo, el Papa renunciante dejó indicaciones bastante concretas sobre el perfil de su sucesor. Es fácil deducirlas, no se necesita leer entre líneas.

Ratzinger dejó su puesto por su avanzada edad, su falta de fuerzas y vigor espiritual. Los cardenales deberían elegir un obispo de Roma firme, de ideas claras y fortaleza física. No necesariamente joven, pero si con edad suficiente para asegurar la estabilidad.

Más allá de los escándalos que embistieron a la Curia durante casi ocho años, el pontificado del Papa teólogo dejó bien establecidas las principales emergencias para la Iglesia.

La perdida de fe en las naciones históricamente cristianas, la imparable sangría de fieles que ha condenado al “desierto espiritual” a varios países de Europa y una evidente incapacidad de diálogo con el mundo moderno, cada vez más ateo.

A estos retos deberán responder los 115 cardenales que entran al cónclave de marzo. Votan a sus compañeros más acreditados, por su historia y trabajo.

Entre ellos podría estar Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos del Vaticano. Hombre discreto, pero de trato afable, en los últimos años fue la mano operativa de la “limpieza silenciosa” operada por Benedicto XVI entre los prelados con graves problemas.

Durante el pontificado que concluye 81 obispos fueron obligados a renunciar.

Canadiense de origen, Ouellet vivió en Colombia por años y es presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Eso podría granjearle los votos de los purpurados de aquella región. Sus 68 años representarían una alternativa viable para evitar otro Papa anciano.

La edad sería, de hecho, la principal desventaja de Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires. El “outsider” del pasado cónclave, que logró hasta 40 votos como alternativa a Ratzinger. El Colegio Cardenalicio este año es muy distinto al de 2005.

¿Estarían dispuestos los cardenales a correr el riesgo con otro pontífice cercano a los 80 años? El argentino tiene ya 77.

El primero de los candidatos italianos es Angelo Scola, pastor de la histórica sede de Milán. Conocido “ratzingeriano” podría atraer consensos si, ante la incertidumbre, los votantes buscasen la continuidad.

Si, por el contrario, se inclinasen por una nueva era que traiga estabilidad podrían elegir a Luis Antonio Tagle, el joven arzobispo de Manila.

“Demasiado progresista” para unos, “la voz más representativa de la teología asiática”, para otros. Con sus 57 años sería una apuesta valiente.

Algunos meses atrás, durante una conferencia en Roma, deslumbró el arzobispo de Nueva York Timothy Dolan. De estilo simple y directo, parecía una “opción viable” hasta hace unos días. Todo cambia rápido.

Apenas el jueves 21 de febrero fue interrogado tres horas en el marco de un juicio por pederastia clerical que se remonta a su paso por la arquidiócesis de Milwaukee. Un episodio que, según algunos, podría “sacarlo de la jugada”. El no está acusado personalmente de nada.

Por el contrario aún tiene oportunidad el húngaro Peter Erdo, muy estimado entre los cardenales europeos.

Además, Laurent Monsengo Pasinya, biblista africano y arzobispo en Tanzania o Sean Patrick O’Malley, arzobispo de Boston que recuperó esa demarcación eclesiástica tras los brutales escándalos de sacerdotes culpables de abusos sexuales a menores.

Los candidatos acreditados en América Latina no son muchos. Destaca Pedro Odilo Scherer, arzobispo brasileño de Sao Paulo. En el actual pontificado ha tenido importantes cargos.

Scherer es a la fecha miembro de la comisión cardenalicia de vigilancia del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el llamado “banco del vaticano”.

Se trata de un espacio delicado, considerando las dificultades en el campo de la transparencia financiera que -en los últimos años- ha sufrido la Santa Sede.

Otro personaje capaz de adquirir consensos es el biblista Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura del Vaticano.

Ravasi es un “inoxidable” de la Curia Romana que, pese a encabezar numerosos y arriesgados proyectos, ha salido siempre bien airado, lo que lo ha fortalecido.

Benedicto XVI confió a Ravasi la predicación de sus últimos ejercicios espirituales como Papa. Un detalle que algunos comparan con aquel de 2005 cuando Juan Pablo II confió a Ratzinger las reflexiones del Vía Crucis en el Coliseo. Luego se convirtió en Papa. ¿Casualidad?

Pese a la falta de unanimidad, diversos cardenales han confiado a Notimex que esperan un Cónclave relativamente rápido, con algunas votaciones más que el de 2005 durante el cual fue elegido Joseph Ratzinger después de cuatro escrutinios.

Así lo creen el propio Rivera Carrera, el arzobispo de Caracas Jorge Urosa Savino y el arzobispo de Aparecida, además de presidente de la Conferencia de Obispos de Brasil, Raymundo Damasceno Assis.

En los últimos 137 años ninguno de los Cónclaves superó más de cinco días y la mayoría de ellos se dirimió entre el segundo y cuarto día de trabajo. Un antecedente histórico difícil de ignorar.