Mejora el comercio entre Bolivia y EEUU

LA PAZ/AP — El comercio entre Bolivia y Estados Unidos batió un récord histórico con un crecimiento de 153% en los últimos cinco años que paradojalmente coincide con el peor momento en la relación de ambos países tras la expulsión del embajador en 2008 y de una agencia estadounidense de cooperación hace tres días, según datos oficiales.

A pesar de que Estados Unidos suspendió a Bolivia unas preferencias arancelarias por impasses diplomáticos, el comercio bilateral (exportaciones más importaciones) creció de $1,036 millones en 2008 a $2,624 millones el año pasado. Las exportaciones en 253%, las importaciones en 75% y desde hace tres años el superávit es favorable a Bolivia, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), vinculado a los empresarios.

La política y los negocios van por rutas separadas. Una cosa es la relación entre gobiernos y otra entre pueblos, comentó a la AP, el gerente del IBCE Gary Rodríguez.

Morales expulsó al embajador Philip Goldberg en septiembre de 2008 por supuesta confabulación y dos meses después a la agencia antidroga, DEA, por sospechas de espionaje. Meses después sacó a otro alto cargo diplomático y hace tres días anunció la salida de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

La AP consultó a la analista Kathryn Ledebur si realmente Washington busca desestabilizar al izquierdista Evo Morales, como ha denunciado el mandatario, o es un pretexto suyo para afianzarse en el cargo.

“Ambas cosas. En este momento, no veo indicios claros de una intervención política de USAID y, si están intentando, no son eficaces. Ahora no hay mucha oposición a Evo Morales, ni una amenaza exterior palpable. No creo que Evo logre apoyo por echarlos, tampoco creo que nadie extrañara mucho a USAID”, dijo a la AP la analista Ledebur, de la Red Andina de Información, una organización sin fines de lucro.

Morales anticipó su intención de reelegirse en los comicios de diciembre de 2014 y por ahora no se vislumbra un rival que pueda hacerle frente. Su mayor desafío pasa por reconquistar a los desencantados: clase media y populares urbanos. Todavía es fuerte entre indígenas y campesinos.