Las otras facetas de Bosé

El artista habla sobre su labor ecológica y la crisis económica española

Las otras facetas de Bosé
El cantante fue escogido como Persona del Año por la Academia de la Grabación.
Foto: ap

Nueva York — Una figura enigmática, con un talento inagotable, una inteligencia que sobrepasa la de algunos intelectuales y una conciencia social más grande que la de cualquier político.

Es de esta forma que se podría definir a Miguel Bosé, el cantante español que por décadas ha sido uno de los favoritos del público, y que la semana pasada recibió el reconocimiento por parte de la Academia Latina de la Grabación (Grammy), como Persona del Año.

“Es un honor que se te reconozca por todo el trabajo, lógicamente porque significa que hay una diferencia creada en la propuesta musical”, dice el español.

Uno de esos aspectos en los que el artista ha ayudado a crear una diferencia tiene que ver con su trabajo en la fundación Oceana, institución que promueve la protección marina.

Bosé, quien es buzo profesional y según confiesa, quería ser biólogo marino antes de dedicarse a la música, ha utilizado su fama y conocimiento del mar para crear conciencia sobre la crisis que se está viviendo en las profundidades.

“El trabajo que hago es de documentación, es decir, bajar a las profundidades para fotografiar, documentar y filmar el estado de los mares, que son el último gran recurso que tenemos. Llevamos mucho tiempo contaminándolos sin pudor ni fronteras, y hay que acotarlo”, afirmó.

Así mismo, el artista se refirió a la situación política de Venezuela, manifestando que con la fundación Paz sin Fronteras, intentaron organizar un concierto en este país, el cual contaría con la colaboración de la orquesta Simón Bolívar, pero que la sinfónica no tenía disponibilidad. Sin embargo, Bosé dice que prefiere organizar algo allí cuando “todo esté bien equilibrado y reconocido”.

A la situación política en España la califica como muy dura. “Tenemos 6.2 millones de parados, la pobreza está subiendo a niveles vertiginosos, los desahucios son brutales, la gente no tiene para comer o para vivir. Es un país irreconocible”.

La causa de la crisis, según él, es la especulación financiera que nació en el gobierno de José María Aznar, y que se derivó de la ambición de las potencias mundiales por adueñarse del petróleo.

“Vamos a tardar muchos años en recuperarnos, porque no es sólo la economía sino la dignidad de los ciudadanos. Eso va a costar mucho y este gobierno es muy débil”, aseguró con firmeza el español.