Juicio contra “stop and frisk” llega a su final

La jueza Shira Scheindlin deberá examinar las más de 7,000 páginas del expediente del juicio
Juicio contra  “stop and frisk” llega a su final
Múltiples han sido las manifestaciones que se han realizado en Nueva York en contra de la práctica policiaca.
Foto: Archivo

El juicio que somete a examen la controversial práctica policial de “stop and frisk” (parada y cacheo) llegó ayer a su recta final con los argumentos de cierre de ambas partes, aunque va haber que esperar tiempo para conocer el dictamen definitivo de la jueza.

A lo largo de nueve semanas, alrededor de una docena de hombres hispanos y afroamericanos testificaron en la corte federal, detallando desagradables encuentros con la Policía que les dejaron confundidos y traumatizados. Alguno, como Nicholas Peart, un residente de Harlem, de 24 años, no pudo reprimir las lágrimas en el estrado mientras relataba un episodio en el que fue esposado y detenido.

Todos ellos aseguraron que la única razón que veían para ser parados y cacheados era el color de su piel, pero la abogada que representa a la Ciudad, Heidi Grossman, siguió manteniendo ayer en las conclusiones que “no hay un sólo indicio de motivación racial”en los casos presentados en corte, y que las paradas se han hecho siempre dentro de la legalidad, respetando el principio de “duda razonable”.

“En ningún momento se hicieron comentarios racistas o alguna mención a la raza cuando los agentes realizaron las paradas”, dijo Grossman.

Fueron varios también los agentes de Policía que aportaron sus testimonios en las últimas semanas defendiendo la legalidad y legitimidad del “stop and frisk”, alegando que garantiza su seguridad y la de los ciudadanos.

Otros, sin embargo, como el agente latino Pedro Serrano, revelaron presiones para realizar un mayor número de detenciones. Serrano llegó incluso a grabar una conversación con un superior en la que éste le apremiaba a que parase a “las personas adecuadas”, dando a entender que debía poner su mira en afroamericanos y latinos de El Bronx, según la opinión de la acusación.

Ahora la jueza Shira Scheindlin deberá examinar las más de 7,000 páginas del expediente del juicio para decidir si ordena aplicar reformas integrales sobre como se lleva a cabo la práctica del “stop and frisk”.

Teniendo en cuenta la más que posible presentación de apelaciones, el dictamen definitivo seguramente no se conocerá hasta dentro de varios meses, según expertos legales. Probablemente después incluso de que se celebren las elecciones a la alcaldía, donde este asunto está dando mucho que hablar entre los candidatos.

La demanda original fue presentada por el Centro por los Derechos Constitucionales (CCR) y cuatro neoyorquinos afroamericanos que sostienen haber sido detenidos por la Policía sólo por el color de su piel y piden que se declare la práctica como inconstitucional tal como está concebida ahora.

Los abogados que representan a esta organización recordaron ayer en sus argumentos finales que, en los últimos 10 años, el 90% de las paradas y cacheos se hicieron a gente que no había hecho nada malo, lo que la propia juez Scheindlin calificó como “un gran problema”.

(Con información adicional de la agencia Associated Press)