Hay que buscar la tercera vía para la reforma migratoria

Otra vez nos encontramos en una situación de la reforma migratoria donde hemos estado antes: El Senado aprobó y la Cámara de Representantes ha postergado cualquier consideración de una reforma migratoria en su sesión de verano. Pero no estamos en la misma situación, pues ya somos mucho más fuertes. Hemos ganado los corazones de la mayoría de los norteamericanos y hemos mostrado lo fuerte que es el voto latino. ¿Qué hacemos ahora?

Tenemos un camino claro. Queremos que la Cámara de Representantes apruebe una reforma que pare las deportaciones y asegura un camino a la ciudadanía, lo último por lo menos para los soñadores. También queremos que el presidente Obama suspenda las deportaciones y expanda los aplazamientos que ha otorgado a los soñadores por lo menos a los padres de los soñadores y a los padres indocumentados de niños ciudadanos estadounidenses.

En otras palabras, necesitamos adoptar un sendero entre los dos partidos. Se decía en un tiempo que la inmigración era el “tercer riel” de la política estadounidense; nosotros necesitamos una tercera vía.

Los demócratas lograron aprobar un proyecto de ley en el Senado y luego intentaron obligarle a la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen una mayoría, a que lo aprobara también, a sabiendas que el intento iba a fracasar. Fue una trampa electoralista. Además los líderes demócratas están insistiendo que se apruebe un camino a la ciudadanía a todos 11 millones de indocumentados, cosa que ellos saben que los republicanos simplemente no van a aceptar. La actitud de los demócratas no es sincera.

Mientras tanto, el presidente sigue deportando 1,400 inmigrantes cada día, separando familias, destruyendo vidas, lavando sus manos como Pilato y apuntando su dedo a los republicanos, con miras a las próximas elecciones.

Hay suficientes votos republicanos en la Cámara de Representantes, juntos con los de los demócratas, para aprobar una reforma que dará estatus legal a todos los indocumentados, permitirá que los parientes que han sido deportados regresen, garanticen un sendero a la ciudadanía a los soñadores. Pero el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, necesita permitir que su Cámara tome un voto sobre semejante legislación.

Por lo tanto, tenemos una vía clara: primero, nos enfocamos en Obama, para exigirle a que pare las deportaciones y se deje de juegos políticos con el asunto. Y segundo, nos enfocamos también al presidente de la Cámara de Representantes, el congresista Boehner, para que permita que un proyecto de ley bipartidista sea votado en el pleno de la Cámara de Representantes.

Queremos la ciudadanía para el mayor número de personas que sea posible pero no aceptamos que sean crucificados millones de familias en una cruz de ciudadanía que, como quiera, va a tomar 15 años para alcanzar. Queremos que nuestros jóvenes se conviertan en ciudadanos y queremos que los jóvenes que ya son ciudadanos queden con sus familias.

Así es nuestro camino, nuestra “tercera vía”. ¿Quién hablará en nuestro nombre? ¿Quién está dispuesto a tomar una posición independiente de los demócratas y republicanos? ¿Quién está de nuestro lado?

Algunos estarán de nuestro lado, pero tenemos que salvarnos solos. Nuestra comunidad latina debe movilizarse y marchar. Necesitamos marchar en nuestras ciudades en septiembre y en Washington en octubre. Dios ha hecho nuestros millones, y tenemos que ser testigos de lo que Dios ha hecho.