Las 3 enseñanzas del Secuestrador de Cleveland

Al dirigirse al juez, la semana pasada, Ariel Castro dio varias claves que hoy sirven para prevenir a los más ingenuos
Las 3 enseñanzas del Secuestrador de Cleveland
Ariel Castro no entiende que lo que hizo estuvo mal.
Foto: Archivo

Cuando el pasado jueves, 1 de agosto, Ariel Castro fue sentenciado a cadena perpetua más 1,000 años de prisión por haber secuestrado a tres jóvenes mujeres durante 10 años, en Cleveland, Ohio, el hombre de origen puertorriqueño quiso expresar unas palabras al juez y al público.

Y de esas palabras, algunas de ellas dirigidas a sus víctimas, Amanda Berry, Michelle Knight y Gina de Jesús, se puede obtener algo de provecho en un caso terrible, en el cual hubo abortos, abusos sexuales, castigos corporales, privación de la libertad y de la alimentación, entre otros horrores que narraron a las autoridades las hoy sobrevivientes.

Aunque estuvo cerca de 15 minutos concentrado en recalcar una y otra vez que no era un monstruo ni un ser violento, sino que estaba enfermo, sin buscarlo Castro arrojó luz para evitar caer presa de su misma “enfermedad” o del comportamiento de alguien similar. A continuación les compartimos tres asuntos a los cuales debemos estar alertas:

  1. Cuidado con la pornografía: En palabras del mismo Ariel Castro, su adicción lo consumió de tal forma que podía estar dos y tres horas seguidas devorando material pornográfico y tras un breve descanso, volvía a la misma rutina. Esa adicción no implica que la persona va a salir corriendo a secuestrar gente (recordemos el caso del actor David Dochovny, quien se sometió a rehabilitación y regresó a su trabajo). Pero como todo en exceso, hace daño. Si sientes que tus deseos están fuera de control, pide ayuda. La vida es mucho más que sexo.

  2. Sé desconfiado: Ariel Castro iba a la iglesia, trabajaba con escolares, fue compañero de escuela del papá de una de sus secuestradas (Gina de Jesús) y sus vecinos alegan que era buena persona. Uno no confía en nadie que no sean sus padres, familiares o tutores. No se da un paso sin antes notificarles.

  3. No se abordan autos de desconocidos: Cuando Ariel Castro se refirió a Amanda Berry, dijo que ella “se montó en mi carro sin saber quién yo era”, como si eso fuera motivo suficiente para privarla de la libertad. Como algunos recordarán, antes de ser secuestrada Amanda Berry había salido de su trabajo y llamó a su madre para decirle que iba de regreso a su casa. Entonces, alguien se detuvo y le ofreció transportación amablemente, por lo que ella aceptó. Jamás habría pasado por su mente que esa mala decisión la llevaría a estar 10 años cautiva y ser madre de una niña, de 6 años, procreada durante su cautiverio.