“Elysium” es excelente en su acción, no en el drama (video)

'Elysium' es una gran cinta de acción, con un mensaje muy obvio
“Elysium” es excelente en su acción, no en el drama (video)
Matt Damon es la estrella de 'Elysium' que se estrena hoy.
Foto: Tri-StarColumbia

No hay quien pueda dudarlo: el director surafricano Neill Blomkamp es un cineasta muy a tener en cuenta, algo que ya resultó evidente cuando, hace cuatro años estrenó District 9, su extraordinario debut en el campo del largometraje, donde mostró un mundo en el que los extraterrestres invasores habían terminado convirtiéndose en refugiados confinados en suburbios de Johanesburgo.

Fue su forma de analizar —y criticar— las políticas de inmigración y exclusión de los gobiernos, pero bajo la apariencia de una impecable producción de ciencia ficción, rodada con suma eficacia, a pesar de su escaso presupuesto, y, especialmente, dotada de un humanismo y emotividad inusual en el género.

El realizador de casi 34 años regresa ahora con otro filme que ofrece un envoltorio similar: Elysium —clasificado R y que se estrena hoy—, donde los sometidos son los humanos pobres, obligados a sobrevivir en una Tierra apocalíptica, mientras que los ricos residen en una órbita espacial, llamada Elysium, donde no existe la enfermedad y todo es perfecto… en apariencia.

El año es 2154 y la ciudad es Los Ángeles (un Los Ángeles, no obstante, que bien parece un suburbio de las peores áreas de Tijuana, que es donde Blomkamp tuvo la idea para la cinta). Allí, Max (Matt Damon), un expresidiario, sobrevive como puede, mientras que vecinos como Julio (Diego Luna) tratan de hacerlo regresar al mundo del hampa.

Un día sufre un accidente y el resultado es que, si no recibe cuidado médico, morirá en cinco días. De ahí que su única opción sea viajar a Elysium.

Pero dos personas tratarán de impedírselo: un mercenario (Sharlto Copley) que es usado por Delacourt (Jodie Foster), a cargo de la seguridad en la estación orbital.

Los primeros minutos de Elysium son ejemplares: Max, de niño, conversa en español con una monja y le promete a una niña, Frey (Alice Braga, de adulto), que un día la llevará a Elysium.

Es en esos instantes cuando la habilidad de Neill Blomkamp para destapar emociones de breves instantes y momentos confirman su inteligencia cinematográfica.

La producción confirma su indudable atractivo con la presencia de un impecable Matt Damon —y secundarios como Luna, Braga o Copley (Foster es otro cantar…)—, y unos valores de producción sensacionales (desde los efectos visuales, realistas, hasta el diseño de producción, tangible, pasando por la sutil banda sonora o la acertada edición).

Pero el guión resulta demasiado obvio, manipulador. Sí, todo el mundo merece tener una cobertura médica básica, pero Elysium defiende esa política a martillazos, dejando las sutilezas para otra ocasión.

Eso sí: la acción está manejada con una sofisticación visual innegable. Y es allí donde Elysium logra triunfar.