Ted Cruz debe asumir sus palabras

SAN DIEGO – ¿Es Ted Cruz un terrorista? Chris Matthews piensa que lo es. Es decir, si se utiliza la palabra “pensar” a la ligera.

Matthews ha dicho algunas chifladuras. Pero esta vez, al usar la “palabra-T” para describir a un senador de Texas, el locutor de MSNBC, quien en 2008 dijera durante uno de los discursos de la campaña de Barack Obama que sintió un “escalofrío que le subía por la pierna”, realmente se superó a sí mismo.

Conozco a Cruz desde hace más de 10 años y, créanme, cuando les digo que esta estrella en ascenso del Partido Republicano usa comentarios tales como los de Matthews como un símbolo de honor. A Cruz no se lo puede obligar a seguir la opinión de los demás mediante vergüenzas ni intimidaciones. No le importa lo que piensan los demás sobre él o sobre sus tácticas, y no cambiará ninguna de esas cosas para ser más popular en las élites de Washington. Además, no creo que corra ningún peligro de figurar en una lista de vigilancia del Gobierno. Aunque, considerando la manera en que el Gobierno trata a sus críticos, los conservadores no deben dar nada por sentado.

Aún así, hay otros peligros. Lo que debe inquietar realmente a Cruz es no convertirse en uno de esos líderes políticos excesivamente comedidos de su propio partido, a los que tanto gusta de criticar.

En el caso de la frase en particular que le trajo problemas, recientemente, con miembros de ambos partidos, la cuestión no es lo que dijo Cruz. Es más bien que, en una retirada poco acostumbrada, este senador normalmente franco niega haberla dicho. Y ¿vamos a creerle a él o a nuestros propios oídos?

Todo comenzó cuando Cruz reinició su guerra contra el “establishment” del Partido Republicano, compañeros senadores y gente allegada al poder en Washington. Los criticó por su renuencia a apoyarlo a él —y a colegas como Marco Rubio, de Florida, y Mike Lee, de Utah— para privar de fondos a Obamacare, incluso si eso significa cerrar el gobierno.

Refiriéndose a los comentarios de Cruz en el programa de MSNBC “Hardball”, Matthews se enloqueció.

“Creo que es terrorismo,” expresó a los televidentes. “Es la primera vez que veo que un partido político, o incluso una facción del mismo, exprese que su objetivo primordial es cerrar el gobierno estadounidense … eliminar una ley que ya ha sido aprobada por el Congreso y negarse a pagar las cuentas en que el Congreso ha incurrido, en un intento por, básicamente, arriesgar un incumplimiento de pagos. Es un intento de destruir todo lo que conocemos como la forma republicana de gobierno en este país.”

Matthews debe controlar sus emociones. En la medida en que haya terroristas reales tramando planes asesinos y amenazando vidas de estadounidenses, y un Al Qaeda renaciente, que obliga a cerrar 20 embajadas y consulados de los Estados Unidos, los locutores de programas de televisión deben ser más cuidadosos con las etiquetas que largan por ahí —especialmente cuando, irónicamente, están criticando a una persona supuestamente por decir algo incorrecto.

Más a menudo, el senador de Texas dice lo correcto. Las críticas de Chuck Hagel, Dianne Feinstein y Eric Holder realizadas por el comité de Cruz en el Senado fueron épicas. La verdad pone incómoda a la gente.

Y eso es exactamente lo que sucedió cuando Cruz escogió utilizar una frase particularmente cargada para sugerir que muchos de sus compañeros republicanos del Senado llegan a acuerdos para llevarse bien y tiran la toalla demasiado rápido en las luchas políticas.

En una entrevista en el programa radial de Sean Hannity del 25 de julio, Cruz dijo lo siguiente: “Estoy frustrado perpetuamente por lo que parece ser el comité de capitulación del Congreso, el grupo que simplemente quiere rendirse.”

Eso es. “Comité de capitulación”.

Cuando las locutora radial conservadora, Laura Ingraham, le preguntó si ese término no era quizás un poco duro, Cruz evadió la pregunta y afirmó que nunca “dijo nada negativo sobre ninguno de sus colegas.” Parece ser que el senador quiso decir que nunca los identificó por su nombre.

Ingraham ayudó a su invitado, señalando que su jefe de personal, Chip Roy, en realidad envió la frase por “tuit” y, quizás, ahí fue donde empezó todo.

No, comenzó con el senador, en esa entrevista con Hannity, y más tarde en otra media docena de entrevistas mediáticas, en que Cruz utilizó la palabra “capitulación” o variaciones de ella para describir el modus operandi de sus colegas del Partido Republicano.

Amigo mío, cuidado. No fue un error usar la frase. El Partido Republicano ha capitulado, una y otra vez. Y el “establishment” republicano en el Senado parece estar listo para hacer otro tanto cuando se trata de privar de fondos a Obamacare.

Es tu frase. Asúmela. De lo contrario, ¿quién sabe? Con el tiempo, podrías simplemente pasar de ser la solución a convertirte en parte del problema.

La dirección electrónica de Ruben Navarrette es ruben@rubennavarrette.com.

© 2013, The Washington Post Writers Group