Los secretos de cómo comer sano… y crudo

Frutas y verduras son una alternativa saludable de alimentación.

Cuando se combinan, los productos de origen vegetal integran platillos perfectos.

Cuando se combinan, los productos de origen vegetal integran platillos perfectos. Crédito: Agencia Reforma

Productos verdes, muchas frutas y verduras, más variedad de semillas y algas, son el sustento de esta alternativa alimenticia reconocida por sus beneficios a la salud.

Comida vegetariana, de preferencia orgánica y sin cocción, aprovechando técnicas culinarias como la deshidratación, la germinación, el procesamiento y el licuado de ingredientes para conservar lo mejor de los nutrientes, son la respuesta a: ¿qué es la cocina cruda?

Este estilo de alimentación no es algo nuevo: es la primera forma que el instinto mostró al hombre para nutrirse. Incluso la medicina lo respalda al decir que la dentadura humana no fue diseñada para roer carne.

Cuando los expertos señalan que la mundialmente llamada raw food “conserva mejor los nutrientes”, se refiere a las enzimas que, gracias que el producto no sufre cambios, se mantienen intactas y ayudan en la absorción y digestión de estos.

“Al cocinar, el calor destruye las enzimas que el cuerpo necesita para mantenerse saludable, por lo que se propone incluir en la dieta frutas y verduras crudas, pues éstas tienen antioxidantes que permiten revertir el proceso de envejecimiento y lo hará sentir con mayor vitalidad y energía”, señala Ron Garner, autor del libro Salud consciente.

Esta corriente, aunque en el menor caso posible de recetas, sí acepta manejar cocciones, pero no mayores a los 113 grados Fahrenheit.

“La raw food mantiene un nivel enzimático óptimo en nuestro cuerpo y lo ayuda a conservar saludable con una buena digestión y mejor peso“, afirma la chef Mayra Cadengo, especializada en este tipo de alimentación.

En caso contrario, a decir del médico general Federico Valdez, opciones populares como el pollo rostizado, los horneados y lo hecho en horno de microondas (con cocimientos cinco veces más rápidos) son considerados productos que al consumirlos envían señales erróneas al código genético y evitan que el organismo se defienda contra enfermedades.

“Es un proceso de alimentación primitivo, en el que el ser humano está en armonía con él mismo, con los elementos de la naturaleza y con los seres que la habitan; incluso ha sido referenciado en escritos de diferentes siglos [El Evangelio de los Esenios, Pitágoras El Vegetariano e Hijos del Sol], donde se resalta la importancia de comer alimentos ‘vivos’”, dice el chef crudista argentino Javier Medvedovsky.

Ensaladas, caldos, rollos, tartas, licuados y toda clase de postres son parte del menú que surgen al hacer sabias combinaciones con el mundo de alimentos que el crudismo acepta.

“Lo principal es buscar productos limpios y frescos, y con eso jamás van a necesitar un doctor”, resalta Valdez.

Situación con la que coinciden chefs como Ale Pérez, cocinera que tras sufrir cáncer de ovario se especializó en este tipo de alimentación en la Academia 105 Degrees de Oklahoma y en el Living Light Institute, en California.

“Antes de recurrir a la quimioterapia eliminé de la lista los productos de origen animal, azúcar refinada, harina, alcohol y cafeína, alimentos que acidifican la sangre y que permiten el desarrollo de enfermedades”, señala Pérez, hoy al frente del proyecto lavidale.com.

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