25 años de prisión por muerte de cocinera en El Bronx

Mario Castro fue sentenciado a la condena máxima por el asesinato de Teresa Reyes
25 años de prisión por muerte de cocinera en El Bronx
Familiares de la víctima abandonan la corte de El Bronx.
Foto: EDLP / Mariela Lombard

EL BRONX — Mario Castro fue condenado ayer en una corte de El Bronx a cumplir un mínimo de 25 años de cárcel por la muerte de la cocinera ecuatoriana Teresa Reyes.

Al puertorriqueño, de 28 años, de nada le sirvió llorar y decir: “No tengo nada que ver… yo no hice eso”. Su abogada L. Calvacca informó que apelaría la condena.

La fiscal Rachel Singer pidió la máxima sentencia “porque no se ha hecho responsable de sus acciones… no piensa en nadie sino en sí mismo”.

La juez Barbara Newman resaltó que Castro ya había sido condenado por cuatro delitos menores y un robo a gran escala por el que cumple ocho años. Este incidente permitió descubrir el asesinato. “Las palabras no pueden describir el nivel de brutalidad que ejercieron”, afirmó.

El 18 diciembre del 2006, Castro con dos cómplices, secuestraron, amordazaron, ataron y envolvieron en una manta hasta asfixiarla a la hispana, de 65 años. Luego le robaron los ahorros que guardaba en su apartamento sin que la Policía pudiera resolver el caso.

Todo cambió, en abril del 2008, cuando el acusado fue declarado culpable de otro robo. Debido a la nueva legislación que impuso la toma de ADN por delitos mayores se le incluyó en el banco de datos donde estaba la muestra encontrada en la escena del crimen. Como resultado de lo anterior, fue acusado por cargos de asesinato, secuestro y robo en gran escala el 23 julio del 2009. Junto a él cayeron Ramón Acevedo, de 27, y Pablo García, de 26.

Al testificar sobre su muerte, familiares de Reyes la describieron como una mujer fuerte e independiente; la “roca” que mantenía unida a su familia de cinco hijos y 12 nietos. “Yo la veía diariamente… ella me enseñó cómo ser fuerte y humilde… a no ser materialista”, dijo su nieta Catherine Cabán, entonces de 14 años.

“Los cumpleaños no son lo que solían ser, hay un vacío en el corazón de todos los miembros de mi familia”, afirmó.

La juez, al escuchar que varios familiares se mortificaban sintiéndose responsables de no haber hecho algo para prevenir el suceso, les manifestó: “La persona que es responsable es este hombre, sentado aquí”.

“Se hizo justicia”, resaltaban los parientes a la salida de la corte. María Bailón —hija de la victima— calificó el llanto del hombre como una “mentira para que le dieran una sentencia menor. Durante todo el proceso estuvo riéndose”.

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