Masacre en campamentos egipcios

Centenares de muertos durante violentos desalojos de decenas de manifestantes
Masacre en campamentos egipcios
Un hombre llora junto a los cuerpos sin vida de varios manifestantes que yacen en un hospital de campaña, durante una operación llevada a cabo por la policía para desalojar a seguidores del derrocado presidente Mohamed Morsi.
Foto: efe

EL CAIRO/EFE — El Gobierno egipcio decretó ayer el estado de emergencia y el toque de queda, en un intento de impedir que el caos se extienda por el país, escenario de violentos disturbios que han dejado más de dos centenares de muertos.

La violencia comenzó después de que la policía lanzara a primera hora de la mañana una operación para desmantelar las acampadas de protesta de los seguidores del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi en las plazas de Rabea al Adauiya y de Al Nahda, en El Cairo.

Poco después, los Hermanos Musulmanes, grupo en el que militó Mursi hasta que accedió a la Presidencia, instaron a sus simpatizantes a que salieran a protestar, en repulsa por la actuación policial, lo que convirtió las calles de varias ciudades en campos de batalla.

En El Cairo, hubo marchas de partidarios de la Hermandad en varias áreas, como el distrito de Ciudad Naser, donde se ubica Rabea al Adauiya, y en la plaza de Mustafa Mahmud, en el barrio de Mohandesín, donde los islamistas se enfrentaron a la policía.

Según las autoridades, un total de 21 comisarías y puestos policiales, además de sedes de las gobernaciones provinciales, han sido asaltadas por manifestantes durante este día; e incluso la Biblioteca de Alejandría (norte) ha sido blanco de un ataque armado.

Al menos 278 personas han muerto y unas 2,000 han resultado heridas durante los disturbios en distintos puntos del país, anunció el Gobierno. La ciudad cotinuaba ayer militarizada.