Chamán ilumina almas desde Nueva Jersey

José Juárez es un indígena de Puebla que practica la medicina natural con el empleo de hierbas curativas
Chamán ilumina almas desde Nueva Jersey
La mayoría de las hierbas que José Juárez utiliza son importadas de México.
Foto: EDLP / Zaira Cortés

Nueva York — Un penetrante aroma a hierbas, aceites, semillas e incienso recibe al visitante en la pequeña botánica Lecatzin (sabiduría en Totonaco) en Clifton, Nueva Jersey. En ella, el chamán José Juárez, un indígena totonaco de la sierra norte del estado mexicano de Puebla, acoge a clientes con dolencias físicas o espirituales.

“No soy un médico, soy un orientador”, dijo Juárez, de 47 años. “Yo no tengo pacientes, ni ofrezco curas milagrosas. Mi labor es promover la salud preventiva y la armonía espiritual que evitarían los males físicos”.

Juárez llegó hace más de dos décadas a Nueva Jersey, y la herencia chamánica le viene de su familia. “Desde niño caminaba con mi madre por los montes en busca de hierbas curativas, recuerdo historias de mis tatarabuelos profesando como curanderos”.

Sin embargo, en un principio no pensaba seguir esta tradición. “Vine en busca de fortuna, pero las personas de mi comunidad supieron de mí y me solicitaron ayuda, no pude negarme y traicionar el legado familiar”, dijo.

“La naturaleza no nos pertenece, somos parte de ella. Mi labor es encaminar al hombre en su espiritualidad”, agregó.

Daniel Kaufman, uno de los fundadores del programa universitario de preservación de lenguas indígenas de CUNY (Universidad de la ciudad de Nueva York), indicó que el chamanismo moderno es un enlace entre el secretismo de las comunidades indígenas y el esfuerzo académico por preservar su cosmovisión.

“Chamanes como Juárez son la puerta para entrar a sociedades cerradas donde los estudiosos no tenemos cabida”, dijo el experto en lenguas. “La conquista arrebató violentamente a los pueblos indígenas sus prácticas milenarias. Algo similar sucede en la modernidad, al obligarlos a adaptarse a la cultura general”.

El peruano Ernesto Parrales, uno de sus clientes, es un ferviente creyente de la tradición chamánica, que considera parte de su cultura.

“Emigré de una comunidad marginada donde no hay clínicas cercanas, crecí creyendo en el poder de las plantas. ¿Por qué no conservar esa herencia?”.

La mayoría de las hierbas que usa son importadas de México, pero algunas las colecta en las montañas de Nueva Jersey. Su medicina, explicó se fundamenta en el uso del toloache o toloatzin, que en náhuatl significa “cabeza inclinada”. Se trata de una planta considerada sagrada por sus propiedades terapéuticas. Los médicos mexicas la usaban como sedante en los partos.

El toloatzin, que Juárez siembra en un pequeño jardín en la parte trasera de su botánica, tiene un alto nivel de toxicidad, por lo que su uso requiere conocimientos en herbolaria. En algunas áreas de Nueva Jersey, la planta adorna los jardines con su característica flor blanca sumamente aromática, pero los residentes desconocen sus propiedades curativas.

La planta contiene alcaloides tropánicos (estupefacientes) que sirven como analgésicos. Se emplea en el tratamiento de dolor de oído y cabeza, hemorroides y varices, entre otras afectaciones.

En el proceso chamánico, también son fundamentales rituales como la quema de salvia. “El humo se eleva con nuestras peticiones y oraciones, los espíritus nos dan bendiciones en forma de lluvia”, dijo Juárez.

Desde el punto de vista clínico, los profesionales de la salud no demeritan los servicios de los chamanes, pero advierten que antes deben ser agotados los recursos médicos. El doctor Diógenes Fermín, presidente de la Asociación Médica Hispana, dijo que muchos de los medicamentos modernos tienen su base en las plantas medicinales.

“Una práctica médica común son los placebos. La sugestión es determinante: El cuerpo tiene la capacidad de curarse por sí mismo, es un principio que médicos y chamanes entendemos”, puntualizó Fermín. “El paciente debe acudir a su doctor antes de buscar alternativas tradicionales. El chamán tiene la responsabilidad ética de advertírselo al cliente”.

Juárez asegura que un 90% de sus clientes, a los que en muchas ocasiones no les cobra, son aquellos que agotaron los recursos médicos y recurren al chamanismo como un último intento para curarse.

Una de sus clientes, la mexicana Juana Burgos, dijo que fue la difícil navegación en el sistema de salud le acercó a la medicina tradicional.

“Me intimidan los hospitales con toda esa información en inglés que no comprendo, además es muy caro”, dijo. “No encuentro el calor humano como con un chamán”.