Alto a las deportaciones

“Debemos arriesgar para ser escuchados y poner un alto a las deportaciones”
Alto a las deportaciones
Miles de niños ciudadanos estadounidenses son afectados por la detención y deportación de sus padres.
Foto: Archivo / EFE

Me involucré en la lucha por los derechos de los migrantes desde hace mucho tiempo. Ya que he visto cómo se han ido separando familias. Y he visto cómo anteriormente se sabía de algún deportado lejano o de alguien que vivía lejos de donde yo vivo.

Pero en estos tiempos se puede decir que veo que ya está más cerca de mí. Eso es el por qué tomo la decisión de participar en un acto de desobediencia civil para pedirle al Presidente Barack Obama que deje de seguir separando familias.

Yo llegué a los Estados Unidos en el año 2000. Vine por la situación inestable en mi país que ha dejado a muchas familias sin tener para comer y sabiendo que los Estados Unidos es un país de inmigrantes y que brinda oportunidad para quien quiera superase y ofrecer una mejor vida a la familia. Yo vine aquí a vivir con un hermano mío quien tiene dos hijos y una hija. Estuvimos ocho años tranquilamente hasta que una vez uno de mis sobrinos le dio un ‘ride’ a su mamá y su hermana para llevarle a escuela. Se encontraron con un retén y lo detuvieron por no tener licencia en un condado que tiene el programa 287g por lo cual fue deportado de este país.

Desde que mi sobrino estaba ausente, en la familia todo comenzó a cambiar. Ya no era familia. Mi hermano y mi cuñada comenzaron a tener problemas. Ella lo culpaba, porque ese día él no pudo estar para llevarles a la escuela como era costumbre. Los problemas familiares continuaron a tal grado que terminaron separando ese matrimonio. El se regresó para México y ella se quedó aquí con los otros dos hijos. Y ahora están separados. Ella aquí y él allá. Y esto es algo que está pasando con otras personas, porque cuando le comento a otros, me platican que ellos saben de otras familias que han sido separados de igual manera. Ya que por cada deportación que se hace, es una familia separada. Y el único que tiene el poder para solucionarlo o parar eso inmediatamente es el Presidente Barack Obama.

Mientras ahorita, supuestamente, los políticos están trabajando en el Congreso por una reforma migratoria que pudiera ser posible. Ya que es solo un proyecto meramente político o una posibilidad, algo que puede ser. Lo que sí es real es que: precisamente es en este momento, están siendo deportadas alrededor de 1,100 personas diariamente.

Es por eso que decidí que debo arriesgar, inclusive mi libertad, para que, con mi acción, se escuche el grito de millones de indocumentados que están en mi situación, para que no sólo se escuche a los que dirigen las grandes organizaciones, sino escuchen lo que en realidad estamos viviendo día a día nosotros con la persecución policiaca y el temor de salir un día a trabajar y pensar que quizás no podamos regresar a nuestra casa a ver a nuestros hijos como le pasó a mi hermano.

Nosotros hemos ya trabajado todas las actividades disponibles. Hemos hecho cabildeo en Washington y en Georgia. Hemos visitado senadores y representantes, jefes de policía y concejales, para pedir una reforma y que paren las deportaciones. Hemos hecho marchas y plantones, y parece a veces que todo ha sido en vano, porque no sentimos que nuestras voces sean escuchadas. Sé que es un gran riesgo pero creo también firmemente que estas tipos de acciones son las que pueden generar el cambio.

Ya que los jóvenes hicieron muchísimas acciones parecidas y al fin lograron conseguir al menos un alivio administrativo como es el DACA. Entonces creo que si unimos todos nuestros esfuerzos con marchas, rallies, cartas, cabildeo, y acciones directas como esta, vamos a lograr nuestro objetivo que es: primero que paren las deportaciones y en un futuro tener una real y comprensiva reforma migratoria, justa y integral.

El Presidente tiene un compromiso moral con nuestra comunidad ya que si él se reeligió, como sabemos, fue por el voto Latino. El prometió en su primer mandato que en su primer año iba tener una reforma. Y él, en lugar de esto, ha roto el record de deportaciones de la historia, de la decisión que tome hoy, será como él pasará la historia. El Presidente Barack Obama debe decidir si solo quiere ser recordado como un presidente que rompió el record de deportaciones y jamás ayudó a la comunidad inmigrante o el Presidente que al fin también dió un alivio a miles de familias al parar las deportaciones.

Parar las deportaciones será la única manera de corregir un poco de todo el daño que se ha causado en sus periodos de gobierno. Si en el Congreso está más preocupado en este momento por su futuro político que por las personas. Si el congreso no es capaz de llegar a un acuerdo para aliviar lo que pasa en nuestra comunidad, él lo puede hacer.

¡Por eso le pedimos ni una deportación más!

Aquí estamos y No nos vamos. ¡Sí se puede!

Tomás “La Voz” Martinez es un miembro de GLAHR en Atlanta, GA.