Marián Torre da vida a personajes de la Opera

Marián Torre da vida a personajes de la Opera
Marián Torre es la maquilladora que logra crear a personajes fantásticos como el de esta imagen, la Reina de la Noche de la 'Flauta Mágica'.
Foto: Cortesía

El recorrido laberíntico no le presenta a Marián Torre mayores inconvenientes y se maneja como pez en el agua tras las bambalinas del Metropolitan Opera, donde esta argentina maquilla a las sopranos y los tenores más famosos del mundo.

Acostumbrada a estar a pocas pulgadas de los rostros de los grandes nombres que han hecho y están haciendo historia en el teatro –quienes, usualmente, tienen también grandes egos- Marián asegura que su secreto para llevarse bien con todos es “mantener la humildad, escucharlos y tratar de que mientras los maquillo, tanto ellos como yo pasemos un buen momento”.

Con varias óperas en su haber –hay unas trece por año y Marián trabaja en el Met hace 4— esta mujer delgadita, delicada y de trazo firme se jacta de que jamás le tiembla el pulso al aplicar bases, polvos, rubores y delineadores de ojos.

El momento del maquillaje ocurre rápido y Marián se entrega a su propio juicio, talento y algunas consignas que le da su supervisor. “El nos dice por ejemplo si uno de los personajes recibe una cortada y hay que hacerle un tajo en la mejilla o si hay que hacerlo más viejo de lo que es¨.

Ese, asegura esta maquilladora, usar el make up para alterar la edad y el tiempo, es el desafío más grande. “Hay óperas donde el cambio de edad es constante; entonces tengo que estar en stand by, lista cerquita del escenario, para llevar a un cantante de joven a viejo y viceversa”.

Para esos trabajos, Marián, 56, cuenta con la valiosa ayuda de sus más cercanos, como aquella oportunidad en que caracterizó a su madre: “pobrecita, había venido de visita de Buenos Aires y la agarré y la envejecí toda. Ella se dejó sin chistar y tampoco se quejó cuando la convertí en la Reina de la Noche”, sostiene mientras muestra una foto de la soprano húngara Erika Miklosa con el impecable maquillaje que requirió la Flauta Mágica; con una máscara para ensanchar la frente, la cara y el pecho pintados íntegramente de blanco y boca y ojos exageradamente resaltados; todos trucos previamente ensayados en su madre.

Bocas a prueba de besos fogosos y apasionados, rostros de colores estrafalarios pintados con aerógrafo y personajes salidos de mundos fantásticos son algunas de las maravillas que Marián logra mezclando el contenido de sus múltiples frasquitos y botellitas y moviendo sus manos con la destreza de un cirujano.

Formada originalmente como pintora, fue un poco producto de la casualidad que terminara dedicándose a este otro arte. “Mi marido es violonchelista y lo invitaron a una gira con Forever Tango. El planteó que solamente aceptaba si toda la familia era incluida y entonces le preguntaron: ¿Y tú esposa qué sabe hacer? Pinta. Bueno, make up artist. Me lancé así y caí en las manos de un genio de esta disciplina, Jean-Luc Don Vito, que me permitió observarlo y aprender”.

Después de más de una década maquillando en El Rey León, Marián tomó la oportunidad de trabajar para la ópera, maravillada con la posibilidad de poder deleitarse con la música que siempre adoró. ¨Nunca soñé con llegar tan alto pero creo que soy la prueba de que se puede”.