Dodge Journey, a prueba de manejo

Funcional y espaciosa como pocas, demuestra que el confort, la calidad, el equipamiento y la multiplicidad son posibles en un vehículo familiar
Sigue a El Diario NY en Facebook
Dodge Journey, a prueba de manejo
El rediseño interior crea una nueva experiencia de manejo en la Journey.
Foto: Dodge

Hace algún tiempo probábamos la Journey. Quedamos satisfechos pero con la idea de que los técnicos de la automotriz tenían pendiente darle un salto de modernidad a su interior. Poco tiempo más tarde la marca mostraba que estaba dispuesta a dar batalla en el lugar que merecía y renovó totalmente su interior.

El mercado le dio la derecha y apostó por el modelo que mantiene una estética típica de Dodge y que le hace mantener su personalidad. Si bien estimamos que en lo sucesivo será el turno de darle un face lift al exterior, vale la pena detenernos en este Journey 2013 en versión Crew (la más lujosa de la gama).

Nada mejor para probar este vehículo que hacer un viaje acompañado de la familia, porque es allí donde uno evidencia lo realmente funcional que es. Casi diría que Dodge no ha dejado detalle sin tener en cuenta para hacer la vida interior más confortable y simple.

Empecemos por el acceso; las puertas traseras de esta camioneta se abren más de lo normal, casi a 90 grados, posibilitando que sea amplio el ingreso y fácil el acceso para un adulto o la colocación de un niño en su silla.

Una vez adentro notamos que los asientos son excelentes: el del acompañante levanta su butaca para servir de gran portaobjetos, el piso de las plazas traseras poseen cajas bien selladas con más espacio para guardar juguetes o lo que sea necesario, los asientos de las plazas posteriores tienen guías para deslizarse hacia adelante o para atrás a efectos de agrandar o achicar el espacio de carga.

También se recuestan por mitades para darle mayor confort a los usuarios, inclusive dormir. Asimismo encontramos que un niño podrá utilizar su banqueta incorporada en el asiento, donde solo tiraremos de una cinta para que quede perfectamente segura.

Por otro lado, no olvidemos que el Journey tiene una tercera fila de asientos oculta. Es sumamente simple colocarla o quitarla y también nos deja desplegarla por mitades si fuera necesario el uso por una sola persona sin perder tanto espacio de carga (a pesar de ello, aún utilizando los siete asientos no se hace nulo el portaequipajes).

Es cierto que esta tercera fila no es tan accesible como puede suceder en la Dodge Caravan de puertas corredizas, pero eventualmente hace las veces de una hilera que puede ser cómoda para niños.

Lo enumerado hasta aquí marca la diferencia. No solo porque es realmente funcional, sino porque pocos vehículos pueden preciarse de tener todos esos accesorios de lujo. Por el contrario, a un precio accesible encontramos todos estos elementos que hablan a las claras que Dodge hace un esfuerzo por marcar la diferencia y también por ofrecer gran equipamiento distintivo sin elevar por las nubes sus precios.

Otros puntos significativos del auto los apreciamos en su calidad de materiales y terminaciones. Por ejemplo, el tablero está revestido de gomas blandas, de las que siempre queremos ver y el cuero utilizado en esta versión es destacable. Pero también puede hacer la diferencia el equipamiento donde la pantalla de gran tamaño (8,4″), táctil y bien ubicada sobresale.

Pareciera ser un buen resumen decir que en la Journey todo funciona bien, que está probada.

Desde el punto de vista motriz nos encontramos con un motor que responde gratamente en dos aspectos: posee la potencia suficiente -y un poco más también-para un uso urbano promedio (283 caballos de fuerza, nada menos que 110 más que la versión de inicio a la gama) y se destaca por su suavidad de marcha que hacen los viajes placenteros para los ocupantes.

Forman un buen equipo con el motor las suspensiones, la transmisión y la dirección: la primera posee un mix de blandura y rigidez bien logrado, que nos permite desplazarnos sin mucho movimiento en el interior, pero sin demasiada rigidez (es un poco más dura que la versiones más económicas gracias a las llantas de 19″ y el perfil más bajo de sus neumáticos, además de tener una potencia superior).

Por su lado la transmisión es la conocida caja secuencial de 6 marchas que otorga un buen relajamiento al motor, nunca lo hace estar exigido de revoluciones y tiene un paso de marcha sumamente suave e imperceptible. Por último la dirección es verdaderamente dócil y facilita el uso de un vehículo de importante volumen (para estacionar también colabora la cámara trasera).

Debemos tener en cuenta que esta versión V6 que se destaca por un rendimiento sólido, aunque no deportivo, tiene como contrapartida un consumo de combustible que supera ampliamente a la versión de cuatro cilindros. Entendemos que en lo sucesivo la alianza de la marca con el grupo Fiat le permitirá tener nuevos impulsores más pequeños que consuman menos gasolina pero que mantengan una potencia similar o mayor.

El resultado de manejar la Journey 2013 es positivo. Una vida a bordo totalmente calculada y confortable, donde nada sobra ni nada falta y ello bien lo vale para cualquier familia que quiera moverse con verdadero confort y todas las herramientas al alcance sin gastar de más.