La hora de las licencias

La hora de las licencias
El gobernador Jerry Brown firmó la ley AB 60, que otorgará licencias de manejar a indocumentados.
Foto: EFE

California

La policía esperaba miles de personas para la firma de la ley SB60, que autoriza la emisión de un permiso de conducir para los inmigrantes no autorizados radicados en California, la presencia del pueblo alcanzó apenas unos pocos cientos.

No es de extrañarse, eran las primeras horas de la mañana de un jueves. Lejos de la retórica falsa de los extremistas que sostienen que nuestra gente pasa los días en la cama esperando el cheque de la asistencia social, la realidad es que los hispanos trabajamos incansablemente y algunas veces no podemos darnos el lujo de perder un día de labor para acudir a un acto, por muy trascesdente que este sea. Yo estuve de suerte, estaba libre, y me llegó la invitación del gobernador para acudir a este evento. Por supuesto, me presenté para observar cómo después de 15 años de lucha incansable, al fin, se les restituía a las personas que carecen de estatus legal el privilegio de conducir legalmente dentro del Estado.

La emisión de licencias de conducir para los inmigrantes no autorizados fue suspendida en California en 1993. En 1998, el recién electo asambleísta estatal, Gil Cedillo, inició lo que fue una batalla de más de una década para restituir el privilegio de conducir a los inmigrantes sin papeles. En el 2003 la ley fue firmada por el entonces gobernador Gray Davis, pero su sucesor Arnold Schwarzenegger la dejó sin efecto antes de que entrara en vigencia.

La nueva ley autoriza la emisión de un documento que se conocerá como “driving privilege“, es decir, privilegio para conducir. No podrá ser usada para ninguna otra finalidad que no sea confirmar que pasaron las pruebas necesarias que habilitan a una persona a conducir un vehículo. En otras palabras, no podrá ser usado como documento federal.

El Departamento de Motores y Vehículos estima que para enero de 2015, o quizás un poco antes les será posible comenzar a recibir las solicitudes para este documento. Mientras tanto, las organizaciones antiimmigrantes preparan demandas en contra de la ley para impedir su puesta en vigencia.

Como de costumbre recorrí los principales blogs de las organizaciones antiinmigrantes, y sus asociados están que caminan por las paredes. El grito lastimero es: “Cómo se les puede premiar a estos criminales”.

Olvidémonos del equívoco adjetivo de “criminales” y vayamos a la esencia. Las licencias de conducir son un asunto de seguridad víal, no de inmigración. Un reporte del Departamento de Motores y Vehículos de California de 2012 señala que comparado con los conductores que poseen una licencia de conducir, los conductores que carecen de esta tienen tres veces más probabilidades de provocar un accidente fatal. Y es que el asunto es muy simple, conocer las reglas de juego y probar que se tiene la habilidad de conducir un vehículo motorizado hace menos probable que nos veamos envueltos en un accidente. Es lógica elemental.

Ha prevalecido la sensatez, ojalá llegue a feliz término.

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