Una mamá, sus bebitos y un biberón

Una mamá, sus bebitos y un biberón
Los biberones tienen un mecanismo sin aire con el que los bebés toman sólo leche.
Foto: Fotos: Cortesía

Sostiene el biberón en su mano y lo observa desde distintos ángulos. Siente muchas cosas: emoción, orgullo por la tarea cumplida y sobre todo esperanza de que aquello que creó con tanto esfuerzo sirva a otras mamás y les ahorre sufrimientos y eternas noches sin dormir. “Creo que tuve que pasar por todo aquello; realmente estar desesperada y en conflicto para poder dar con la solución y que mi idea se hiciese realidad”. Quien habla es Priska Díaz, una mamá neoyorquina de origen peruano a quien la maternidad convirtió, sin que ella lo eligiese completamente, en empresaria.

De aspecto radiante, ojos chispeantes y fresco semblante, Priska acomoda las cajitas azules de biberones sobre la mesa de su sala a medida que las órdenes online aumentan. Pero tanto su aspecto como el de la mesa eran, hace unos años, radicalmente distintos. “Estaba destruida”, cuenta. “El no dormir se me notaba tanto en como lucía como en mi carácter, cada vez mas irritable”, agrega. “Llegó un momento en que o la situación cambiaba o iba a enloquecer”.

Sus hijos, Carlton y Adriana tienen ya 6 y 5 pero la limeña recuerda nítidamente la etapa en que vivió a la vez la felicidad absoluta de ser madre y la pesadilla total de no saber cómo aliviar a su bebito. “Carlton tenía menos de un mes y yo no tenía suficiente leche. Mi plan era darle únicamente de mamar pero mi hijito estaba perdiendo peso y me dijeron que debía complementar con fórmula”, señala Priska repitiendo las palabras de todos aquellos que le daban consejos solicitados y de los otros.”Con el biberón se solucionó el tema del peso y Carlton ya no corría peligro de deshidratarse pero darle la mamadera fue el principio del fin. Mi hijito se llenó de gases y yo veía su cuerpito retorciéndose de dolor y no sabia qué hacer.

“No se me borra su gesto de rechazo cuando lo puse en mi seno. Claro, los biberones dan más cantidad de leche más rápido y el bebé tiene que hacer mucho menos trabajo. Pero, esees el meollo de la cuestión. Tu bebito no solamente está tomando leche, tu bebito está tomando aire con leche. Por eso se llena de gases y ve las estrellas”.

Su idea de crear este nuevo biberón llegó una tarde en la que ya no pudo más. “Mi esposo, Dana, abrió la puerta de casa, en Corona y nos encontró a mi hijo y a mí llorando. El cuadro era desolador”. Habíamos probado todos los biberones en el mercado y nada funcionaba pero en vez de seguir teniendo pena de mí misma comencé a investigar, me informé, escarbé en internet,desarmé biberones y los volví a armar hasta dar en la tecla: Era el aire. Los biberones tienen un sistema de ventilación que genera aire. Debía deshacerme del aire y crear algo similar a las jeringas. Pero ¿Cómo? ¿Qué? ¿Una jeringa con un chupón? Había que probar”.

En su proceso investigativo, esta peruana utilizo herramientas que le dio su propia vida. “De pequeña nos tocó dejar Lima y mudarnos a La Oroya, una región fría de Perú, clavada en medio de los Andes donde papá trabajaba en una refinería. Si puedes vivir allí, puedes pasar cualquier cosa”. Antes de tener sus pequeños había trabajado aquí en Loreal como diseñadora de envases de shampú y lociones para el rostro y esa experiencia también la enriqueció para este proyecto. “Me acordé que algunas de las cremas para la cara tenían un pistón que subía cuando uno apretaba el pump”. Así, su mesa de living se transformó en un laboratorio en el que sus hijos y ella testeaban diferentes mecanismos.

“Después de casi tres años de pruebas, un día dije ´listo, pidamos un appointment en Babies r’ Us, quiero mostrarles lo que tengo”. A esa primera junta siguieron otras 10 y hoy Priska es la Directora Ejecutiva de BittyLab, la empresa a través de la que comercializa su biberónal que llamóBare.

“Logré hacer un biberón sin aire con el que los bebitos ingieren sólo leche. La tetina”, explica la diseñadora, “semeja el seno materno y se estira con lo cual no hay peligro de que el bebé se aleje de su mamá y prefiera el biberón”. Priska probó su producto en unos 200 bebés. “Fue hermosísimo verlos tomando de mi biberón ylo que más satisfacción me dio fue una muchacha que gracias a la mamadera logródarle de mamar a su bebé después de cuatro meses de intentarlo sin éxito. Me lo contaba con lágrimas en los ojos. Esas son las lágrimas que las mamás nos merecemos”, apunta, “no de agotamiento y frustración si no de amor”.