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El “destino” hace que madre e hijo se reencuentren tras 17 años

La boricua Janet Galarza se encontraba en un restaurante McDonald's cuando se cruzó con Félix Xavier Olivo, a quien no veía desde que tenía 9 años

En este McDonald's de la Tercera Avenida y la calle 149 en El Bronx, Félix Javier encontró a su madre Janet Galarza.

En este McDonald's de la Tercera Avenida y la calle 149 en El Bronx, Félix Javier encontró a su madre Janet Galarza. Crédito: EDLP / Mariela lombard

NUEVA YORK — Fue el destino. Una madre y su hijo se reencontraron por casualidad el pasado lunes en El Bronx después de casi 17 años de buscarse mutuamente, y a 1,600 millas del lugar donde se vieron por última vez.

La puertorriqueña Janet Galarza, de 40 años, quien se mudó a Nueva York hace cinco meses, se encontraba en un restaurante McDonald’s de la Avenida Tercera del condado, cuando se cruzó con un joven que se identificó como su hijo Félix Xavier Olivo, de 25, a quien no veía desde que tenía 9 años.

“Es un milagro de Dios”, exclamó Galarza mientras abrazaba a su vástago el miércoles, luego de su emotivo y sorprendente encuentro. “Me asusté mucho, se me quería salir el corazón. Ahora sólo quiero recuperar el tiempo perdido”, dijo.

Causas de la separación

La separación se produjo en 1996, cuando ambos vivían en Arecibo, Puerto Rico. “La abuela paterna de mi hijo me dijo que lo llevaría a un festival en San Juan, y desde ese día no volví a saber nada él, pese a que lo busqué hasta el cansancio”, narró Galarza. “Llegué a pensar que estaba muerto”.

Según la mujer, que no denunció el hecho a la Policía, la abuela de su hijo “quiso que Félix se criara con ella y no conmigo, por eso se lo llevó. Pero no le guardo rencor; por el contrario, le agradezco el que lo haya criado bien. Lo importante es que lo encontré” añadió.

Entre tanto el joven, que reside en El Bronx y vive con su novia desde hace dos años, no se cansa de repetir que todo ha sido “producto del destino”.

El muchacho explicó que se dedicó a buscar a su mamá desde hace unos años, pero no tenía mucha información sobre ella. Además, indicó que las razones que su madre le da sobre el distanciamiento no son las que le dio su abuela, pero no quiso entrar en detalles.

Búsqueda en Facebook

“Hace una semana me puse a buscar en Facebook, y por curiosidad puse el nombre de mi madre y encontré la página de ella, pero no me atreví a identificarme directamente por miedo a que me rechazara”, explicó. “¡Lejos estaba de pensar que el destino me la pondría frente a frente!”.

Galarza, que vive en un albergue de Manhattan, sueña con poder reunir a su primogénito con sus otros dos hermanos, de 23 y 18 años, que residen aún en Puerto Rico. El muchacho -que se encuentra desempleado- afirmó que tiene el mismo deseo de “volver a verme con el resto de mi familia”.

Para ambos, el deseo de compartir su historia es para darles una esperanza a muchas familias que como ellos, se han visto separadas sin quererlo. “El destino sí existe, y de ahora en adelante no voy a creer en las casualidades”, reiteró Galarza.

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