Denuncian represión contra protestas
Indígenas se enfrentan con integrantes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la policía a en la vía que de Cali conduce a Popayán, en el Cauca. Crédito: efe
Washington/EFE Asociaciones campesinas y de la sociedad civil de Colombia denunciaron ayer ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que las protestas que han tenido lugar en los últimos meses en el país andino han sufrido los niveles de represión más altos de su historia reciente.
Franklin Castañedo, presidente del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, explicó ante los comisionados que las protestas sociales que han sacudido Colombia este año tenían un carácter pacífico y, aunque muchas de ellas habían sido precedidas de reuniones con el Gobierno nacional, fueron reprimidas por los cuerpos de seguridad con un uso excesivo de la fuerza.
Castañedo denunció la muerte de un total de 15 personas durante los periodos de protesta, doce de ellas por armas de fuego.
“Hemos sufrido un proceso de estigmatización” y en algunos lugares llegó a haber “toque de queda de facto”, apuntó, al insistir en que la fuerza pública colombiana incurrió en comportamientos irregulares para mantener el orden en las protestas.
“El año pasado 600 personas fueron arrestadas en Colombia en el marco de la protesta social, este año ya son más de 3000”, apuntó.
Luz Stella Aponte, de la Asociación de Campesinos de la región del Catatumbo, relató lo ocurrido el pasado julio en esa zona del país, donde comenzaron las protestas campesinas que fueron extendiéndose a otros sectores sociales y geográficos de Colombia.
Según relató, mantuvieron 53 días de protesta durante los cuales hubo cuatro intentos de diálogo con el Gobierno.
“Mientras tanto 200 personas fueron heridas de gravedad, sufrieron tentativa de homicidio y cuatro fueron víctimas de homicidio”, dijo.
Las asociaciones peticionarias afirmaron que durante los paros minero, agrario y las protestas en el Catatumbo y por parte de comunidades 15 indígenas fueron asesinados, más de 800 personas resultaron heridas y cerca de 3.000 fueron encarceladas.