Ted Cruz 2.0: Bondadoso y gentil

El Senado de Estados Unidos es en parte alta sociedad y en parte escuela secundaria. Los senadores se mueven en camarillas. Se visten y hablan de manera similar. Intimidan a los inconformistas. Tarde o temprano, los que son criticados se cansan de comer solos en la cafetería y ceden, cambian su estilo y se avienen para llevarse mejor.

Ésa es la única explicación de algo que muchos de nosotros no vimos venir: un Ted Cruz dócil.

El Cruz más bondadoso y gentil se está tomando un respiro de antagonizar a sus colegas republicanos en el Senado —hasta los que se merecen ser cuestionados. Se ha avenido a permanecer neutral en los combates de las primarias, el año próximo, y a no recaudar dinero para el Fondo de Conservadores del Senado, un grupo externo que está presionando a algunos de los mismos legisladores del Partido Republicano que han presionado a Cruz para que entre en vereda. El objetivo del grupo es vencer a senadores en ejercicio del Partido Republicano, financiando las primarias de sus adversarios. El mayor blanco es el líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, quien enfrenta un adversario apoyado por el Tea Party, en Kentucky.

Según Politico, Cruz anunció la tranquilizadora noticia a sus colegas en un almuerzo de los republicanos del Senado a puertas cerradas.

Supongo que eso es más fácil que contratar a alguien para que pruebe su comida.

Eso fue un error. Los senadores temen tanto tener que rendir cuentas que hacen todo lo necesario para evitar enfrentar un adversario en las primarias. ¿Cómo resultaría eso en su trabajo, lector? ¿Podría decirle usted a su jefe que ya no quiere que lo evalúen, ni quiere competir con sus colegas por promociones y aumentos? Es otro ejemplo de cómo los miembros del Congreso no se conectan con el estadounidense promedio.

Recuerde cómo llegamos a este punto. Los electores republicanos finalmente están comprendiendo —gracias a la manera en que el establishment del Partido Republicano cedió ante Obamacare— que los han engatusado para apoyar candidatos republicanos que no son la solución para el problema.

Se considera a Cruz como una excepción a la regla, alguien guiado por su integridad y sus principios. Entonces, naturalmente, se ha convertido en una estrella para una importante porción de la base del Partido Republicano: recientemente salió primero en una encuesta informal de Values Voter Summit, como posible candidato presidencial para 2016, con el 42% del voto. El segundo lugar lo ocuparon el exsenador Rick Santorum y el activista conservador y cirujano, Ben Carson, ambos con el 13%.

Cruz lleva las de ganar. Cuando los miembros del Congreso están enclaustrados dentro de los confines de la capital, es fácil olvidarse de un pequeño detalle como el de los electores que los colocaron allí. Pero las elecciones se ganan en el mundo real —es decir, en casa.

Han sido 10 meses difíciles en su cargo, pero Cruz aún está en pie. Y a pesar de las críticas que se ha llevado, se está fortaleciendo más que nunca.

¿No lo creen? ¿Qué tal el hecho de que sus colegas —entre ellos algunos que están en Washington desde que Cruz estaba en la escuela secundaria— aún le tienen mucho miedo? Ésa es prueba suficiente.

The Washington Post Writers Group