Tito Emigdio Fernández no quiere militares en Michoacán
El individuo tiene amplio poder, aunque se le ha señalado por varios actos deshonestos, los cuales niega con vehemencia
Tito Emigdio Fernández, de pie, parece tener la llave que abre todo tipo de puertas en México. Crédito: Suministrada
MÉXICO – Tito Emigdio Fernández Torres toma carreteras de cuota, interactúa con la Policía Federal, se codea con la cúpula michoacana y tiene habilidades para colarse hasta la sala principal del Senado si se lo propone, a veces de mezclilla, otras de traje según la ocasión que enfrente.
El arquitecto, exfuncionario público, supuesto empresario y activista a favor del cartel de los Caballeros Templarios, según afirma la legisladora y hermana del expresidente Felipe Calderón, Luisa María Calderón, quien se lo topó casi en su curul, cuando menos lo esperaba.
Fernández llegó con 400 secuaces a la Cámara Alta en días pasados a hacer lobby para “que se pare ese desmadre que trae el gobierno” con el envío de militares y policías federales a Michoacán, principalmente en la Tierra Caliente, cuna de las organizaciones criminales.
– Somos gente trabajadora, no delincuentes– dijo previo a su ingreso a la sede legislativa en el Distrito Federal, junto con una comisión de 10 personas que finalmente no fue atendida por los respingos de Calderón.
La excandidata al gobierno de Michoacán por el Partido Acción Nacional (PAN) identificó a Tito Emigdio apenas vio el nombre del “visitante” que se encontraba en el recinto del Senado, a la espera de audiencia. Alertó de su presencia y luego encabezó una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR).
Y es que mucho se ha hablado de este hombre, fundador de la organización Michoacanos Paz con Dignidad. El movimiento de autodefensas lo vincula con Nazario Moreno “El Chayo” en la creación de un “padrón criminal” para imponer a los alcaldes de la región una “cuota” por dejarlos construir y obligarlos a contratar a las empresas aliadas de los delincuentes.
De ese modo explicó el bloqueo de la autopista Siglo XXI que en octubre pasado organizó el arquitecto y un centenar de personas que tomaron las vías durante horas hasta que el jefe regional de la Policía Federal firmó un documento en el que se comprometía a “transparentar” el trabajo de la corporación ante “los pobladores”
Pero el historial de acusaciones contra Tito Emigdio se remonta hasta finales del siglo pasado, cuando quedó inhabilitado como funcionario público por realizar compras no autorizadas en la Secretaría de Obras Públicas del Distrito Federal.
Después emigró a Michoacán, donde la contraloría lo persiguió en 2002 por asignar obras públicas a varias empresas sin licitar por alrededor de 40 millones de dólares.
Él niega todas las imputaciones, incluso la más reciente. Y a su favor argumenta que sólo quiere bienestar para el estado.