Doce migrantes latinos se gradúan en Los Ángeles

Logran sus diplomas gracias al programa Plaza Comunitaria
Doce migrantes latinos se gradúan en Los Ángeles
Existen cerca de 14 Plazas Comunitarias en el condado de Los Ángeles, con aproximadamente 1,500 estudiantes. Ayer se graduaron doce inmigrantes de primaria y secundaria en CARECEN.
Foto: La Opinion Ciro Cesar

Doce inmigrantes de México, El Salvador, Guatemala y Perú recibieron ayer sus certificados de graduación de la escuela primaria y secundaria en el Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN) de Los Ángeles, gracias al programa Plaza Comunitaria.

“Siempre sentía un vacío, como que me faltaba algo, siempre quise terminar mis estudios secundarios”, dijo Maribel Molero, oriunda de Perú y madre de cuatro hijos. La graduada de 45 años y empleada en un restaurante de comida rápida confesó que por momentos se le hizo muy difícil estudiar, trabajar y cuidar a sus hijos, sin embargo, siguió estudiando a pesar de todo. “Vale la pena soñar”, opinó.

Existen 14 Plazas Comunitarias en el condado de Los Ángeles, con aproximadamente 1,500 estudiantes, indicó el Cónsul de México en Los Ángeles Carlos Sada. “Esto es una demostración de que es falso el estereotipo de que a los hispanos no nos interesa aprender”, indicó Sada. El Cónsul recordó a una señora de 75 años que recientemente se había graduado de la primaria, gracias al programa. “Cuando le pregunté qué era lo que la motivaba a seguir estudiando, me dijo ‘Prefiero seguir estudiando a mi edad, que morir ignorante’”.

Los adultos interesados en terminar sus estudios primarios o secundarios, atienden a clases en CARECEN y toman exámenes que llegan desde México.

El certificado de estudios está avalado por el gobierno de México y de todos los países centroamericanos, indicó la Directora de CARECEN, Martha Arévalo. “La mejor manera de apoyar a los futuros líderes hispanos, es a través de la educación”, señaló, agregando que también existe un programa de colaboración con la Universidad de Guadalajara, llamado Plaza Universitaria.

Ángela Sanbrano, Presidenta de la Junta de directores reconoció el gran sacrificio de los estudiantes adultos, que continuaban sus estudios, mientras trabajaban tiempo completo y se ocupaban de sus familias.

Muchas de las graduadas eran madres de hijos pequeños y más de una vez tuvieron que asistir a las clases con ellos.

Esperanza González, de Guatemala contó que su hija de 9 años siempre la ayudaba a corregir su tarea y la apoyaba en sus esfuerzos.

“Me daba mucha emoción ver estudiar a mi mamá”, dijo su hija Darling González.

“Enseñar estas clases me ha dado una de las mayores satisfacciones en la vida”, confesó David Delgado, profesor de matemática del programa. Antes de llegar a EEEUU, Delgado fue profesor la Universidad de Guadalajara.

Jaime Luna, de 26 años, se enteró del programa por un volante que le repartieron en la calle. Al llegar de México, Luna pronto se dio cuenta que para poder progresar en el trabajo debía continuar sus estudios. “No importa la edad, cuando uno encuentra una oportunidad, tiene que aprovecharla”, opinó.