“Her” es un filme romántico… muy distinto

Crítica de cine: El nuevo drama romántico con Joaquín Phoenix va más allá de las convenciones típicas de su género.
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“Her” es un filme romántico… muy distinto
Joaquín Phoenix se enamora de su sistema operativo, “Samantha”, en “Her”.
Foto: Warner Bros.

Filmes como Eternal Sunshine of the Spotless Mind, con Jim Carrey, o Lars and the Real Girl, protagonizado por Ryan Gosling, renovaron el género del melodrama romántico, no sólo a través de historias acerca de relaciones aparentemente imposibles (y conmovedoras), sino también gracias a una aproximación visual distinta a la que los estudios de Hollywood nos tienen acostumbrados.

Her —que se estrena este miércoles en cines selectos, y ha sido clasificada R— se adentra en ese subgénero que trajo el nuevo siglo, y lo hace de la mano de su director y guionista Spike Jonze, realizador de Being John Malkovich, Adaptation o la maravillosa Where the Wild Things Are.

Éste es capaz de crear un mundo ensoñador —que combina las ciudades de Los Ángeles y Pudong, en China—, a medio camino entre el presente y el futuro, donde los cambios tecnológicos han hecho avanzar a la Humanidad, para dejar al individuo exactamente donde está ahora y donde siempre ha estado: blindando sus sentimientos, sufriendo las consecuencias de sus actos y tratando de encontrar un cierre emocional a las decisiones (y errores) tomadas en las relaciones sentimentales.

En un futuro, el mundo parece haber encontrado una cierta estabilidad medioambiental. La tecnología domina las vidas y Theodore Twombly (Joaquín Phoenix) forma parte de ese mundo a través de su empleo: escribir emails de amor para sus clientes. La compañía para la que trabaja se llama, en su traducción del inglés, Cartasmaravillosasescritasamano.com.

Theodore está en fase de divorcio de su esposa (Rooney Mara), por lo que los momentos de añoranza y soledad son constantes y, en ocasiones, abrumadores.

Entra en escena un nuevo sistema operativo, OS1, que crea un ser virtual, del que sólo es perceptible su voz, que se llama a sí mismo Samantha (voz de una excelente Scarlett Johansson). La relación entre ambos irá mucho más allá de lo esperado.

Her es una carta de amor a Los Ángeles (a través de una fascinante selección de localizaciones que van desde el Walt Disney Concert Hall a la estación de metro de Western, pasando por las playas de Santa Mónica o el corazón de Downtown); también es un retrato sincero, aunque algo distante y muy caucásico, de las emociones y relaciones humanas; y, por supuesto, es un cambas visual en el que Spike Jonze muestra su innegable don para la creación de imágenes sencillas pero seductoras.

Pero, a pesar de su excesivo metraje, lo que Her es de verdad es una oda impecable a esa montaña rusa emocional que es la vida y el amor.

Joaquín Phoenix absorbe todo ello como una esponja para, poco a poco, con sensibilidad y esmero, compartirlo todo con la audiencia a través de una actuación sentida y memorable.