Modelo “sólo efectivo” en clínicas-bodega cambiaría con Obamacare

Este tipo de lugares tienen el mandato de no recibir otra forma de pago
Modelo “sólo efectivo” en clínicas-bodega cambiaría con Obamacare
La expansión de este tipo de negocios ha causado polémica.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Las salas de espera en las “clínicas-bodega” reflejan las enfermedades de todos los días en la vida cotidiana: un niño con los ojos vidriosos descansa lánguidamente en el regazo de su madre, una mujer joven espera con una bolsa de hielo en su muñeca, un hombre de mediana edad mira hacia el frente, pensativo, usando sus botas de trabajo.

Para los pacientes con quejas comunes, la atención médica en estas clínicas puede ser adecuada, según las autoridades de salud del condado y expertos médicos. Pero dicen que los problemas surgen cuando la enfermedad supera a las habilidades del médico o a la capacidad del paciente para pagar en efectivo.

El doctor Raúl Joaquín Bendana, quien ha estado practicando medicina general en el sur de Los Ángeles desde 1987, dijo que las “clínicas-bodega” le refieren pacientes cuando, por ejemplo, tienen un caso de diabetes no controlada.

“Ellos me refieren al paciente porque no saben cómo manejar la situación”, explicó.

Una muestra reveló que los médicos de estas clínicas parecen tener sus licencias, pero expertos aseguran que suelen no estar certificados por los colegios médicos como especialistas o haber realizado prácticas en hospitales del área. Ésto puede significar que las clínicas puedan seguir atendiendo a un paciente que tiene una enfermedad grave.

Olivia Cárdenas, una trabajadora de un restaurante de 40 años quien vive en Woodland Hills, California, tuvo una prueba de papanicolau gratuita en una de estas clínicas que anunciaba “especialistas”, incluyendo un ginecólogo.

El resultado del pap fue anormal y el doctor le dijo a Cárdenas que tenía cáncer de cuello uterino. “Vuelva en una semana con $5,000 en efectivo y la operaré, de otra manera podría morir”, contó Cárdenas que le dijo el doctor.

Aunque Cárdenas había asistido a esa clínica por años, y su esposo había recibido sueros allí, quedó espantada por la directiva del médico. Se negó a pagar los $5 mil.

En vez de eso, un amigo de la familia la ayudó a aplicar para el Medicaid (Medi-Cal) y fue a un hospital para recibir tratamiento. El diagnóstico anterior había sido correcto.

Expertos en cuidado de salud dicen que las prácticas médicas de las clínicas estarían bajo un mayor escrutinio si realizaran prácticas al límite.

Howard Kahn, jefe ejecutivo de L.A. Care Health Plan, el plan de salud público más extenso de la nación, que tiene contratos con compañías de cuidado gerenciadas de manera privada dijo: “Creo firmemente que la conectividad genera calidad”.

Algunos mantienen la esperanza de que las clínicas puedan aprender de los centros de salud licenciados cómo hacer el seguimiento de los pacientes con diabetes, hipertensión o asma; que adopten sistemas de historias clínicas electrónicas y empleen a asistentes médicos que mantengan a los pacientes en sus tratamientos.

Pero estar conectados significaría que el modelo de “sólo efectivo” de las clínicas debería cambiar.

Dowling, el investigador de la UCLA, dijo que el atractivo de los nuevos pacientes asegurados en el 2014 podría ser un imán: “en tanto haya pagos disponibles, los que son negocios legítimos aparecerán”.

Media docena de llamadas a estas clínicas fueron respondidas diciendo “no hay comentarios”, o simplemente no retornaron las llamadas.

Pero hay al menos una señal de que las clínicas podrían estar reaccionando: la Clínica Mi Pueblo, considerada escrupulosa y bien dirigida, vendió cuatro de sus 11 clínicas a una organización de mantenimiento de salud, bajo la preocupación de que cuando entren en vigencia los planes bajo la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio el próximo año, perderán una porción significativa de su negocio en efectivo.

*** Esta historia fue producida en colaboración con The New York Times