Reforma migratoria, solución parcial

La reforma beneficiaría a quienes ingresaron al país en 2011 o antes, y carezcan de antecedentes penales, entre otros requisitos
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Reforma migratoria, solución parcial
Activistas pro inmigrantes en California piden una reforma migratoria.
Foto: Archivo

El año 2014 trae nuevas esperanzas para la reforma migratoria. Según The New York Times, el republicano John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU., envió algunas señales de que parte de la reforma se podría consolidar este año en esa cámara: marcó distancias con los ultra conservadores de su partido y contrató a Rebecca Tallent, una hábil asesora en temas migratorios. Tallent ayudó al senador republicano John McCain a integrar un grupo bipartidario que diseñó y logró la aprobación de la reforma migratoria en 2013 en el Senado.

Desafortunadamente esto sólo resuelve una parte del problema. La reforma beneficiaría a quienes ingresaron al país en 2011 o antes, y carezcan de antecedentes penales, entre otros requisitos. Pero, ¿cuántos migrantes indocumentados más ingresaron después o piensan ingresar sin documentos a EE.UU. este año? Un incremento en la población indocumentada echaría leña al fuego de los detractores de la reforma, aún si se intenta “remover” a los indocumentados en el mismo volumen con el que ingresan al país.

Para 2012, se estimaba que unos 55 mil salvadoreños y otros 53 mil guatemaltecos viajaban sin visa hacia EE.UU. anualmente, y la mitad llegaba a su destino. Las cifras de los migrantes indocumentados mexicanos por lo menos se cuadruplican (aunque disminuyeron como en otros países). Simultáneamente, en el caso de Guatemala, en 2012, fueron deportados 40 mil por vía aérea desde EE.UU. y otros 38 mil por tierra desde México. De estos 78 mil que no llegaron, ¿cuántos intentaron el viaje de nuevo? Muchos suman hasta tres intentos.

En 2011, según reportes de prensa, había unos 620 mil indocumentados salvadoreños en EE.UU., seguidos de unos 520 mil guatemaltecos (aunque la Organización Internacional para las Migraciones fija el número en cerca de 1.3 millones) y otros 330 mil hondureños en las mismas circunstancias. Legalizar su situación protegería el flujo de las remesas, que son un pilar importante en la economía regional, y hasta lo podría incrementar porque un migrante incorporado a la economía formal tendría acceso a empleos mejor remunerados.

En 2012, las remesas que enviaron los guatemaltecos sumaron $5 mil millones (la mitad del ingreso por exportaciones en Guatemala). La cifra disminuirá de continuar el ritmo de las deportaciones, que aumentó en un 24 por ciento de 2012 a 2013. Por aparte, El Salvador recibió $3.5 millones entre enero y noviembre pasados ($52 millones más que en 2012), aunque la deportación de salvadoreños se elevó al menos un 8 por ciento.

Pese a las deportaciones y que la reforma no beneficiará a quienes llegaron a EE.UU. después de 2011, la migración indocumentada no tiene visos de detenerse. En 2013 el presidente estadounidense Barack Obama pidió a los gobiernos centroamericanos ayuda para disminuir las causas de la migración, pero Obama araba en el mar. Las diferencias socioeconómicas, y la falta de voluntad política de los gobiernos de la región para cerrar estas brechas y combatir la violencia, incentivan la migración indocumentada.

En ocasiones, EE.UU. ha logrado resultados con el uso discrecional del “garrote y la zanahoria” en su política exterior: ayuda contra resultados; “te pones en cintura, o no hay plata”. El asunto es que, aun sin esa advertencia, hay poca plata. La ayuda a la región para 2013 disminuyó en un 7 por ciento. Dicho eso, en 2013, México (donde cientos de miles emigran al año) recibió el 45 por ciento (o la mayor tajada) de la ayuda estadounidense global para México y Centroamérica.

Si la reforma migratoria en EE.UU. es necesaria, también urge que México y Centroamérica generen condiciones socioeconómicas para reducir la migración indocumentada y crear otras fuentes de divisas. Y esto, quizá, es una ilusión utópica. La reforma migratoria, si se consolida en 2014, no reducirá considerablemente la población indocumentada en EE.UU. a largo plazo.