Auto exploración de senos: seamos nuestras propias heroínas

Cualquiera de nosotras podría ser quien sea diagnosticada con cáncer de mama de entre 8 mujeres, según las estadísticas. Aunque se desconoce la causa exacta de esta enfermedad, sí se tiene la certeza de que la detección temprana salva vidas y de que nosotras podemos ser nuestras propias heroínas adoptando el simple hábito de la auto exploración de nuestros senos.

¿Sabías que la mayoría de los tumores son detectados por sus portadoras? En los Estados Unidos, el cáncer de senos es el segundo tipo de cáncer que más mata a las mujeres y, aunque la cifra es elevada (más de 39 mil muertes por año), la tasa de mortalidad ha venido descendiendo desde 1990 gracias al diagnóstico temprano. Es aquí donde la auto exploración juega un importante papel ya que si bien el cáncer de mama no arroja en sus inicios señales evidentes, auto examinarte mensualmente te permitirá familiarizarte con tus senos, con como son, se ven y se sienten, lo que te facilitará notar rápidamente cualquier cambio en ellos.

Lo primero que debes tener en cuenta es que el mejor momento para realizarte un auto examen es tres o cuatro días después de tu menstruación ya que será entonces cuando tus senos estén menos sensibles. Si -por la razón que fuere- no menstrúas, realízate el examen el mismo día de cada mes y si amamantas, hazlo luego de alimentar a tu bebé.

La auto exploración tiene distintas etapas:

  1. Frente a un espejo, observa detenidamente tus senos con las manos en la cadera, con tus brazos levantados y también con la espalda encorvada hacia adelante.
  2. Coloca la mano derecha detrás de la cabeza y con la otra mano chequéate con firmes y pequeños movimientos el pecho derecho. Haz lo mismo con el otro lado. Comienza por la axila, luego por el pezón y finaliza debajo del seno revisando así todo el tejido mamario.
  3. Ahora acuéstate boca arriba y repite el mismo examen táctil.

La idea es que estés atenta a cambios y anomalías como:

  • Asimetrías entre las mamas
  • Hundimiento del pezón
  • Protuberancias
  • Venas crecientes
  • Hendiduras
  • Erosiones en la piel
  • Fluido desconocido del pezón o sangre
  • Piel de naranja
  • Bulto interno
  • Endurecimiento de las mamas

Solo una mamografía puede detectar de manera certera esta enfermedad pero estar alertas a estos tipos de cambios en la forma, textura y color de nuestros pechos nos hará acudir rápidamente al doctor y recibir con tiempo el diagnóstico que fuere. Son solo unos minutos al mes los que pueden salvar nuestras vidas.

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