Hispana por título mundial de artes marciales mixtas

La méxico-americana Jessica Aguilar enfrentará, este sábado, a la estadounidense Alida Gray en el primer combate titular del peso paja, en Florida
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Hispana por título mundial de artes marciales mixtas
Jessica Aguilar entrena intensamente para su próximo compromiso internacional con la compañía World Series of Fighting.
Foto: Cortesía / WSOF

NUEVA YORK — Dos días es lo que Jessica Aguilar tiene que esperar para subir al octógono en busca del primer título mundial de las 115 libras de las Artes Marciales Mixtas (MMA).

Inspirada por su madre, la luchadora méxico-americana de 31 años, tendrá este sábado el mayor reto de su carrera, cuando enfrente a la estadounidense Alida Gray, de 36, en el primer combate titular del peso paja, en su primer compromiso con la compañía World Series of Fighting (WSOF), con la que firmó en noviembre.

Jessica es la número uno del mundo en las 115 libras, y, en general, la cuarta mejor libra por libra del orbe, según el escalafón de Unified Women’s MMA. Pero le hace falta el título para confirmar su reinado en la categoría.

Por ello, no hubo Navidad ni Año Nuevo para la deportista. Durante estas tradicionales fiestas, la hispana estuvo entrenando para la pelea que es parte de la cartelera “World Series of Fighting 8”, que tendrá lugar en el Seminole Hard Rock Hotel & Casino, en Hollywood, Florida, que televisará en directo NBC Sports Network a nivel nacional.

El fajín es la motivación principal de esta luchadora, que ha enfrentado retos en la jaula de las Artes Marciales Mixtas como fuera de ella.

La vida le tenía preparado más de un dolor a esta familia originaria de Veracruz, México, que se estableció en Houston, Texas. Cuando apenas tenía seis años, falleció su papá.

Su madre, que nunca antes había trabajado, llegó a tener hasta dos empleos para mantener a sus tres hijos, Jessica siendo la única niña y la menor.

“Mi mamá le echó muchas ganas, trabajando, limpiando casas, para criarnos a mí y a mis dos hermanos”, dijo en entrevista telefónica desde Florida.

Una década más tarde, la vida volvió a ensañarse cuando su hermano mayor —que ayudaba financieramente a su mamá— perdió la vida en un accidente de carro.

“Yo aprendí a echarle ganas por mi mamá”, añadió. “Aprendí de mi mamá que todo se puede”.

En su empeño de ayudar económicamente a la familia, la joven dejó pasar las becas que le ofrecieron y con ello la oportunidad de ir a la universidad. Empezó a trabajar en un banco de sangre.

Cinco años más tarde, “Jag”, como le llaman cariñosamente, se fue a California buscando incursionar en el mundo de la actuación. Luego, se mudó a Oregon por la urgencia de ganar dinero.

Una llamada telefónica de un amigo la llevó a Florida, donde —le dijo— había más papeles para latinos en la televisión hispana.

“Nunca fue mi sueño ser peleadora”, indicó la entrevistada, quien practicó atletismo, “softbol” y baloncesto, desde niña.

Ya en el “Estado del Sol”, se enroló en un gimnasio de boxeo, donde también se entrenó en Jiu Jitsu brasileño.

Sin saberlo, allí empezaba la carrera que, eventualmente, la llevaría al éxito. “Me ofrecieron una pelea y la tomé”, recordó. “Tuve cinco días para entrenar y perdí por decisión mi primera pelea”.

Se refiere a su debut profesional en MLA, el 18 de febrero de 2006, en “Absolute Fighting Championships 15”, cayendo ante Lisa Ellis por sometimiento.

“Pero me dije: ‘si voy a hacer este deporte tan bruto, lo voy a hacer bien'”, prosiguió. “Empecé a entrenar y le eché muchas ganas”.

Gracias a su belleza hizo algunos comerciales, su sueño había dado un giro.

“Todos me decían, ‘¡que loca!’, ¿qué estás haciendo?’. Bueno, fue algo que me encantó”, narró.

El resto ya es historia. “Seguí entrenando hasta que llegué a ser la número uno del mundo”, enfatizó. “La gente no podía creer que hice mis sueños realidad, pero yo creo que la motivación y todo, lo agarro de mi mamá, que hay que echarle ganas, que sí se puede, que no hay que achicarse porque somos mujeres”.

“Ella no sabía inglés; no sabía trabajar cuando falleció mi papá; no sabía manejar, tomó 12 veces el examen para conseguir la licencia de conducir; siguió, nunca dijo ‘no puedo’. Así que yo aprendí eso de ella”, resumió.

Ahora Jessica piensa en el título, no sólo por ella, sino por WSOF, la compañía que le abrió las puertas cuando Bellator la dejó libre el pasado verano, cuando dejó de lado la pelea femenil.

“Es un honor estar trabajando con WSOF, donde ha encontrado gente buena, profesional, como el padrino JD”, manifestó. “Estoy orgullosa de que me escogieran a mí”.

Jessica se refiere al hecho de que la UFC, la promotora número uno de las artes marciales mixtas, firmó a las mejores peleadoras que Bellator dejó ir.

“Firmaron a todas las mejores, no más que la número uno del mundo es Jessica, así que mucha gente piensa que fue un golpe al hígado para la UFC“, dijo JD Hernández, jefe ejecutivo de WSOF para el Mundo Hispano.

“Le estoy echando muchas ganas para enseñarle al mundo que yo soy la mejor del mundo”, finalizó.