Obama no cree que la marihuana es peligrosa

El Presidente de EEUU, sin embargo, no considera que la legalización sea una "panacea" que resuelva todos los problemas
Obama no cree que la marihuana es peligrosa
El mandatario cree que fumar cannabis no es más peligroso que consumir que consumir alcohol.
Foto: EFE

Washington – El presidente Barack Obama cree que la marihuana no es más peligrosa que el tabaco o el alcohol, aunque no considera que la legalización sea una “panacea” que resuelva todos los problemas, según una entrevista con la revista New Yorker publicada este domingo.

“Como ha quedado bien documentado, fumé marihuana de joven y yo lo veo como un mal hábito y un vicio no muy diferente a los cigarrillos que he fumado durante mi juventud y en gran parte de mi vida adulta. No creo que (fumar marihuana) sea más peligroso que el alcohol“, explicó Obama en la entrevista.

Aún así, el presidente aseguró que fumar cannabis no es algo a lo que anime: “He dicho a mis hijas que es una mala idea, una pérdida de tiempo y no muy saludable”.

Para el mandatario, el principal problema con el consumo de cannabis en Estados Unidos son las desproporcionadas penas y la manera en que estas afectan con más dureza a las minorías, como la negra y la hispana, además de personas de bajos recursos.

“No deberíamos encerrar en la cárcel a jóvenes o individuos por largos períodos de tiempo por consumir (marihuana) cuando los que están escribiendo esas leyes han hecho probablemente lo mismo”, afirmó Obama en una entrevista realizada a finales de noviembre.

En este sentido, consideró que las leyes estatales como la de Colorado, que despenaliza el consumo privado de marihuana, deben avanzar para acabar con la injusta situación en la que grandes partes de la sociedad violan la prohibición y “solo unos pocos son castigados”.

No obstante, Obama opinó que la legalización de la marihuana no es una “panacea” ya que la problemática es mucho más compleja, algo que, opinó, se verá en casos como los de los estados de Colorado y Washington.

Para el presidente, el gran problema es definir dónde poner el límite a la permisividad con las drogas, cuando otros narcóticos más duros siguen provocando “un profundo daño y coste social”, como la cocaína o las anfetaminas.