Sopa de Cebolla gratinada con queso, una entrada triunfal
Contrarresta el frío de estos días con esta delicia de la cocina francesa.
Humeante, sabrosa, fácil de digerir, la sopa es, como diría un gallego, “la raíz del cuerpo”. Su preparación es muy sencilla, no se rige por reglas fijas y admite toda clase de variantes y mezclas de ingredientes. Esta sopa de cebolla gratinada al horno con queso es, además de saludable, de lo más reconfortante en estos meses invernales.
La sopa de cebolla, con su gratinado crujiente, es un clásico ideal para una cena diaria. Y ya conocemos los beneficios que la cebolla aporta a nuestro organismo.
- 4 cebollas blancas
- 0.5 libras de queso emmental
- 1 litro de caldo de carne, de pollo o de verduras (el que más le guste o tenga en casa)
- 1 chorrito de vino blanco o de Jerez seco
- 0.2 libras de rebanaditas de pan tostado
- 3.5 cucharadas de mantequilla
- 1 cucharada rasa de harina
- Sal
1. Cortamos las cebollas en discos muy finos y las pochamos (rehogamos) en la mantequilla (o aceite de oliva) durante 20 minutos a fuego muy suave, hasta que queden bien blandas, algo doraditas. Cuanto más finas estén cortadas las cebolla, antes estarán pochadas.
2 . Sazonamos.
3. Añadimos la harina y removemos bien, hasta que dore y vertemos a continuación el caldo de verduras (o de carne o pollo) y el chorrito de vino blanco o de Jerez seco.
4. Cocemos a fuego suave unos 20 minutos.
5. Emplatamos primero la cebolla bien pochada, con cuidado, en cazuelitas de barro (preferiblemente) o cuencos individuales e incorporamos de inmediato el caldo donde ha hervido. Conviene no echar demasiado caldo.
6. Cubrimos con las rebanaditas, muy finas, de pan tostado o del día anterior, y espolvoreamos con abundante queso rallado. No importa que el pan esté un poco duro, porque va a ir embebiendo el líquido.
7. Gratinamos unos minutos a horno fuerte y servimos muy caliente.