El drama de los migrantes en la frontera

Informe revela el rescate de más de seis mil personas durante el año pasado
El drama de los migrantes en la frontera
Migrante originario de El Salvador que se dirige a Estados Unidos, espera la llegada del tren en la estación de carga de la ciudad de Arriaga.
Foto: notimex

MÉXICO — Algunos se internaron por zonas montañosas entre coyotes y osos en búsqueda del Río Bravo, pero se extraviaron a 12 horas del poblado más próximo; otros, quedaron varados sin brújula en medio de la frontera entre Texas y Chihuahua o en plena calle como una guatemalteca que parió en la banqueta porque un patrón no le pago a 16 jornaleros en Chiapas.

Durante 2013 los 21 grupos Beta, del Instituto Nacional de Migración, capacitados para brindar urgencias médicas, rescates, primeros auxilios y orientación a migrantes rescató a 6,350 personas en situaciones de riesgo; de las cuales, 1610 presentaban un tipo de lesión que no fue detallado en el más reciente reporte de la dependencia.

Ante la gravedad de algunas situaciones, los oficiales Beta tuvieron que pedir ayuda a policías federales, municipales y al ejército como en los casos de extraviados. O a los agentes migratorios como ocurrió con el rescate de dos niños salvadoreños que una mujer oriunda de Oaxaca (sur) traficaba ilegalmente.

El INM dio cuenta de que en el último año los Grupos Beta realizaron 15, 534 patrullajes en los estados de Coahuila, Chiapas, Veracruz, Sonora, Tamaulipas, Chihuahua, Tabasco y Oaxaca donde se dio orientación a 290,669 migrantes sin especificar la nacionalidad.

El próximo mes de agosto, Beta cumple 24 años de su creación en 1990 con un programa piloto que arrancó en La Rumorosa (Tijuana) y de ahí se extendió a algunas zonas de ocho estados.

En regiones fronterizas, los encargados de oficinas de atención al migrante han solicitado la presencia de estos grupos para desahogar problemas relacionados al tema como en Reynosa.

José Martín Mendoza, encargado de la Secretaría del Migrante del PRI recordó recientemente la necesidad de atención inmediata a repatriados, independientemente de los secuestros y extorsiones de los que deberían encargarse las autoridades de seguridad pública.

En temporada invernal, los rescatistas ponen atención especial a las áreas más peligrosas, donde las personas pueden morir por hiportermia: La Rumorosa, en Baja California; Altar y El Sásabe, en Sonora; El Porvenir y Ojinaga, en Chihuahua, y el Río Bravo en Tamaulipas.