Los Kennedy al estilo mexicano en Fashion Week

Los Kennedy al estilo mexicano en Fashion Week
El mexicano Ricardo Seco presenta mañana su colección ´Forever´ en Fashion Week. Aquí, junto a los íconos que lo inspiraron: Jackie O y John John.
Foto: Silvina Sterin Pensel para EDLP

Son muchos los pies que pasan por la alfombrita con la leyenda ‘Liberty, Justice’ ubicada en la entrada al estudio del diseñador mexicano Ricardo Seco. El mediodía está soleado y los modelos fueron convocados a uno de los últimos ‘fittings’ antes de que Ricardo presente mañana su colección otoño/invierno 2014 en el marco de la New York Fashion Week.

Ricardo confiesa estar un poco nervioso pero nada en su persona evidencia esos nervios. y los comentarios de los modelos -22 en total- le ayudan a espantarlos. “¡Qué padre!”, grita uno de los muchachos también del país azteca mientras se calza un sweater.

Cada cual se viste y desviste enfundándose en las distintas combinaciones que mostrarán en la pasarela. Lo que este grupo de glamorosos muchachos aún desconoce es el trasfondo intelectual y el periplo creativo que Ricardo recorrió para dar vida a ‘Forever,’ como bautizó su trabajo. “Siempre reúno a mis modelos una hora antes de que arranque el desfile y les cuento la historia detrás de la colección”, señala. En una esquina de su estudio se encuentra parte de esa historia.

Ricardo toma un disco de vinilo con la cara del Presidente John Fitzgerald Kennedy. “Son sus mejores discursos”, dice. “Siempre tuve una fascinación con la década del ’60 y mis lecturas de esos años siempre terminaban en Jackie ‘O’, en su estilo que desafía al tiempo; en cómo ubicó a Estados Unidos en el podio de la moda. Comencé a ver que yo podía adaptar algunas de las claves de su look a mi hombre urbano, al tipo moderno, elegante y sin excesos para el que yo diseño”.

Un domingo por la mañana, al salir de su apartamento en Williamsburg, un episodio terminó moldeando sus ideas. “No podía creerlo, en mi misma acera estaba este señor con su puestito de objetos curiosos de los Kennedy. Varias Life y Time magazines con Jacqueline Kennedy en la portada, artículos y libros de Ted Sorensen, el asesor de JFK y miles de cosas más”, agrega Ricardo apasionadamente. Fue esa misma pasión la que percibió el coleccionista. “Me vio tan maravillado que fue hasta su carro y me trajo una cajita plateada. ‘Esto lo vengo atesorando hace años y te lo voy a dar’, me dijo. Esta es la estatuilla que estaba dentro”, explica Ricardo cargando en su mano una figurilla de cerámica de aquél John John de apenas tres años, abrigado con un tapado de paño y haciendo la venia militar para dar el último adiós al féretro de su padre. “Todas las piezas en las que venía pensando se acomodaron”, señala Ricardo “y si observas mis prendas, mi colección apunta a estas personas y momentos que han dejado huella, que son imborrables”.

Así, este diseñador bien mexicano, criado en el Estado de Coahuila, ubicó a estos íconos en deliciosos sweaters de cashmere y en camisetas con mensajes que los recuerdan y honran. “Todo lo he diseñado con un hombre en la mira pero la colección tiene muchísimo de ella, hasta los colores: azul clarito, lila, rosa y eso la hace atractiva también para las mujeres que a veces compran algunas de mis piezas”.

Ricardo entró de grande al mundo de la moda, distraído por su éxito como empresario –fue Director Creativo en Converse- y otras actividades donde se destacaba. “Estudié Relaciones Industriales”, cuenta sentado en una banqueta, “y trabajé en una Agencia Aduanal en Ciudad Juárez pero yo sabía que no era lo mío”. Determinado a dar rienda a su pasión partió a Milán a estudiar moda. “Fue frustrante ser el más maduro entre puros chavitos de 16 y 17 que dibujaban espectacularmente pero todos sabían mi historia y que estaba buscando hacer lo que amaba”.

Un día, caminando por el Duomo, vió a Stefano Gabbana y se le acercó. “Lo saludé y me presenté. Me dio su tarjeta y me dijo, ‘disculpa, no estoy de ánimo, falleció un amigo’. Llegué a casa, prendí el televisor y lo ví, habían asesinado a Versace. Cómo su muerte paralizó a Italia y la influencia que la moda tenía en la economía y hasta en la política del país, me convenció más de que quería dedicarme a esto”, afirma Ricardo.

Su familia, si bien del Norte de México, conservador y rígido, siempre lo apoyó y dos de sus hermanos –son ocho en total- estarán mañana en primera fila cuando la música de un DJ mexicano –todo su equipo está formado por compatriotas- comience a sonar en la añeja y bellísima sinagoga de la calle Norfolk donde el diseñador mostrará su trabajo a NY y al mundo.