El trineo hacia la libertad y las estrellas
Menores discapacitados encuentran en el hockey un deporte para sentirse plenos
El hockey se ha convertido en uno de los deportes preferidos de los niños y jóvenes con discapacidad. Crédito: <copyrite>EDLP</copyrite><person> Humberto Arellano< / person>
Nueva York Montado sobre el trineo, Kenny Richetti empuña dos palos de hockey y cruza la pista de hielo a toda velocidad mientras otros niños y jóvenes ríen, gritan y disfrutan una noche de patinaje e independencia en Bryant Park.
“Me siento libre cada que me monto al trineo para jugar este deporte”, comenta el joven de 18 años con una sonrisa en el rostro. “Antes jugaba fútbol y corría, pero eso es aburrido en comparación con el hockey sobre hielo”.
Richetti, que padece de parálisis cerebral, es uno de los 24 niños y jóvenes con discapacidad que integran el equipo WSF Sled Rangers (Rangers sobre trineo) que de forma gratuita ofrece a menores con impedimentos físicos la posibilidad de practicar este deporte invernal.
El equipo comenzó como una idea en 2008, luego de que Bill Greenberg, un inversionista, quisiera encontrar actividades para su hijo discapacitado no puede mover la parte inferior de su cuerpo ya que nació con un defecto en la columna vertebral.
“No encontré muchas formas de esparcimiento en las que Sam, mi hijo, pudiera participar”, recordó. “Pero un día lo monté en un trineo y a Sam le fascinó”.
Esa fue la primera chispa que encendió el motor de los Sled Rangers. El problema era que en ese entonces no había ningún equipo de jockey sobre trineo y pocos padres de familia estaban familiarizados no sólo con la idea de que sus hijos practicaran el deporte sino que fueran parte de un equipo.
Tal fue el caso de la madre de Richetti, Kenia Nieto, una educadora de niños con autismo, por cuya mente nunca pasó la idea de que su hijo discapacitado se convirtiera en un atleta.
“El deporte le ha hecho tanto bien a Kenny; a todos estos niños les ayuda a entender que pueden hacer muchas cosas, de una manera diferente, pero las pueden hacer”, señaló. “Y de paso yo aprendí porque yo no sabía lo que era el jockey. Como buena dominicana, lo mío es el béisbol, pero ahora veo lo que sea con tal de ver a mi hijo feliz”.
A falta de otros equipos en la ciudad, los Sled Rangers viajan a lugares como Washington D.C., Filadelfia o Nueva Jersey para encontrar a otros rivales, pero Greenberg anhela con juntar a más de 100 niños y así crear la primera liga de hockey sobre trineo de la ciudad.
“Sabemos que hay más de 100 niños discapacitados en Nueva York y queremos que vengan. No se les cobrará nada. Incluso, si no pueden pagar por su afiliación con la federación de hockey sobre hielo, que cuesta $40, yo estoy dispuesto a cubrir ese gasto”, afirmó. “Yo lo que quiero es que estos chicos jueguen”.
Los pequeños que ahora juegan en los Sled Rangers no sólo se divierten, sino que también aprenden disciplina y fundamentos del deporte ya que cuentan con la experiencia y guía del entrenador Victor Calise, quien fue parte del primer equipo estadounidense de jockey sobre trineo que compitió en unos Juegos Olímpicos en Nagano 1998.
“Yo era un tipo muy activo cuando en un accidente de bicicleta de montaña me quebré la espina y ya no pude caminar. Pensé que ya no podría hacer nada. Pero descubrí el hockey sobre trineo y ahora tengo el honor de encaminar a estos pequeños para que un día, ojalá, el equipo de Estados Unidos cuente con varios Sled Rangers”, manifestó Calise, quien también funge como Comisionado del Alcalde para Personas con Discapacidades.
El equipo tomó su nombre del equipo profesional NY Rangers, gracias a la relación que Calise tiene con los Blueshirts de Broadway. También están vinculados con la Federación de Deportes sobre Silla de Ruedas (Wheelchair Sports Federation).
El apoyo no termina ahí. Los WSF Sled Rangers cuentan con el apoyo de instituciones financieras como J.P. Morgan, Goldman Sachs y Bank of America, entre otras, con lo que se hace posible colectar los fondos para comprar el equipo para los jóvenes.
“En promedio, todo el equipo cuesta entre mil y mil doscientos dólares”, especificó Greenberg.
Ese incentivo, además de promocionar más al equipo, espera que atraiga a más chicos discapacitados.
Esos futuros jugadores contarán además de contar con un equipo también tendrán una pista de hielo hecha tomando en cuenta sus necesidades, explicó Stephen Butler, del Centro Nacional Kingsbridge para Deportes sobre Hielo que abrirá en El Bronx en 2017.
“Muchos de estos niños tienen hermanos y hermanas con las que no podían jugar debido a sus discapacidades y ahora se divierten juntos jugando hockey”.
Pero de aquí a que se cumplan todas esas metas, Richetti, que está en su último año de high school, tiene mucho por hacer.
“Quiero ir a la universidad para estudiar astronomía. Quiero descubrir estrellas y explorar el espacio. Sólo espero tener tiempo porque con el hockey viajo mucho y pienso seguir haciéndolo siempre”, finalizó.
