Bill y Melinda Gates inspiran placentero condón digital

La "Anguila Eléctrica" provoca mayor placer en las relaciones sexuales
Bill y Melinda Gates inspiran placentero condón digital
Creadores de la "Anguila Eléctrica" garantizan que su efectividad y seguridad.
Foto: Suministrada

Washington, 26 feb – Tres investigadores de la Georgia Tech University han inventado un “condón digital“, un juguete erótico que proporciona pequeños impulsos eléctricos para provocar un mayor placer en las relaciones sexuales.

Según explicó hoy a Efe uno de sus creadores, Andrew Quitmeyer, su objetivo es desarrollar una tecnología sexual para que la gente pueda imitar los diseños de sus juguetes eróticos o construir los suyos propios.

Quitmeyer, estudiante de doctorado de la Georgia Tech, ha trabajado junto a su compañero Firaz Peer en la creación del dispositivo, que han bautizado “Anguila Eléctrica“.

Este prototipo, que a primera vista se asemeja más a un calcetín que a un preservativo, está formado con un tejido conductor que se coloca en el pene (abrochado con un velcro) y tiene un “microcontrolador” diseñado para las tecnologías ponibles, que son las que se pueden usar en ropas y similares, que envían cortos impulsos eléctricos de baja intensidad.

Sus creadores lo definen como un “concepto de condón” digital de código abierto para mejorar el placer sexual, aunque ni evita la transmisión de enfermedades ni los embarazos.

“No prevendrá ninguna enfermedad, pero puede ayudarnos a desarrollar condones reales con electrodos”, señala Quitmeyer.

La idea de crear este dispositivo, reconoce el creador de la “Anguila Eléctrica”, está inspirada por la Fundación Bill y Melinda Gates.

Esta ONG incluye entre sus “Grandes retos para la salud global” la creación de una nueva generación de preservativos que mejoren el placer durante las relaciones sexuales, porque consideran que así estimularán su uso y reducirán los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual.

Tras trabajar durante dos semanas en la “Anguila Eléctrica”, sus inventores garantizan que su efectividad y seguridad han sido probadas por ellos mismos y aseguran que su uso es placentero. “Este es solo uno de los muchos diseños que estamos haciendo para nuestra compañía, Comingle”, apunta Quitmeyer.

Quitmeyer y Peer, que han fundado su firma con otro doctorando de la Georgia Tech University, Paul Clifton, ya han empezado a comercializar su dispositivo a través de su página web.

Piden $350 dólares (o más, si alguien está dispuesto a pagar) por sus juguetes eróticos manufacturados y, con su venta, esperan recaudar fondos que garanticen la continuidad de la compañía.