Test: Nissan 370Z Roadster

Probamos la versión descapotable del coupé japonés, un vehículo que sobresale tanto por una estética agresiva como por las prestaciones de punta que ofrece su motor V6 de 332 HP.
Test: Nissan 370Z Roadster
El descapotable de dos plazas esconde mucho músculo.
Foto: conduciendo.com

En 2009 Nissan introdujo al mercado el 370Z, heredero de la gran tradición comenzada con el Datsun 240Z. Un año después la marca sumaría a su gama la versión roadster, con un diseño que luego de cinco años sigue viéndose vanguardista y moderno.

La apariencia del Z rezuma masculinidad y agresividad, gracias a una carrocería robusta y de escasa superficie vidriada. En el caso de la versión roadster las proporciones de la zona posterior difieren de la de techo duro, presentando más amplitud por la necesidad de cobijar el techo retráctil, cuestión que redunda en unas líneas un poco extrañas pero que mantienen la estética de ángulos afilados que domina el cuadro general.

Estas características, sumadas al largo capó en relación al resto de la carrocería, y a elementos tales como las afiladas luces traseras, las manijas verticales alineadas con la cubierta del techo plegable y las llantas de 19 pulgadas (incluidas en el Sport Package), dan como resultado una apariencia deportiva y rápida.

Una vez en movimiento nos damos cuenta que el aspecto veloz del 370Z es apropiado, ya que el descapotable de dos plazas esconde mucho músculo. El V6 de 332 HP ofrece una respuesta rápida y ruidosa, mientras que sus proporciones le otorgan un agarre casi perfecto, ayudado por una dirección precisa, una suspensión excelente y la asistencia ofrecida por el control de tracción.

Dentro de la cabina se percibe un ambiente deportivo de alta calidad, con butacas profundas y ubicadas en una posición baja que favorece al manejo de estilo dinámico, un volante grueso y “ovalado”, tres indicadores circulares con detalles en rojo que sobresalen del tablero y elementos de confort como la pantalla de siete pulgadas incluida de manera estándar.

El techo retráctil tarda alrededor de veinte segundos en plegarse, no muy rápido si se tiene en cuenta de que se trata de un techo de lona. La visibilidad al momento de manejar con la capota puesta no es muy buena, pero cuando se quita es superior que en la versión coupé.

Con un combo que incluye un diseño atractivo y desarrollado en función del manejo, una planta motriz de grandes prestaciones y un habitáculo enfocado en el disfrute, el 370Z roadster ofrece una experiencia de manejo que no dejará a nadie indiferente.