En taxi, del coliseo Barclays Center hasta Bayside

Los taxis verdes han llenado un vacío en los condados de la ciudad donde poco circulan los taxis amarillos
En taxi, del coliseo Barclays Center hasta Bayside
Los taxis verdes, con el color de la gran manzana, han mejorado el servicio de taxis en los condados distintos a Manhattan.
Foto: Joaquín Botero / EDLP

Nueva York- No goza del mejor humor un taxista después de que ha sido multado por la policía. Pero puede ser un consuelo que un cliente se monte justo después de que el oficial regresa a su patrulla. El taxista de Birmania, Aung Min, conduce un taxi verde de los que empezaron a rodar el año pasado. Aung Min también se llama un ministro importante en el gobierno de Birmania, o Myanmar como también se llama el país en el sudeste asiático que limita al sur de China e India. El político es un general retirado de la armada y su hija está casada con un rapero llamado Ye Lay.

Pero de esas cosas uno no se da cuenta cuando viaja en el taxi sino después, si le pica la curiosidad y busca en internet.

Ahora mejor intentar ver el paisaje desde el BQE y ayudar a subir el ánimo del taxista que habla un inglés lento, pero entendible y correcto.

No me atrevo a decirle que voy tarde a una charla con el senador estatal José Peralta en el Queensborough Community College.

“Me pararon porque no puse una luz direccional. No era necesario porque era el único giro posible, pero ellos ven una oportunidad de multar y lo hacen. Las últimas semanas me ha pasado varias veces. He tenido mala suerte”.

Cuenta que a veces ha recibido multas injustas, como hace dos semanas que giró con prisa detrás de un camión repartidor que paró de repente frente a él a descargar. Pero el taxista no activó la luz direccional antes. No venía tráfico, pero un policía que estaba estacionado en un auto negro, lo detuvo y multó. “Me pareció injusto y podía apelar frente a un juez, pero pierdo más tiempo y dinero yendo a Downtown Manhattan, que simplemente pagando la penalidad por correo”.

Cuando ha enfrentado situaciones más complicadas ha debido contratar a un abogado y el asunto se hace más estresante y costoso.

Dice que no quiere arriesgar la licencia y que ha acumulado puntos negativos en su licencia.

¿Y por qué no se relaja un poco e intenta conducir más despacio?

A veces soy impaciente, dice.

En Nueva York hay en el momento más de mil taxis verdes que pueden ir a cualquier condado, pero no pueden recoger al sur de la calle 96 en Manhattan o en los dos aeropuertos.

Al llegar a la universidad en Bayside, Queens, el taxista recibe una llamada de alguien y empieza a hablar animadamente en su idioma birmano. Como no sé mi destino empiezo a gritar y a preguntarle a alguien, cruzando la calle, por la Facultad de Medicina, pero me da dificultad escuchar porque el hombre habla duro. Luego le pido que a la derecha, pero el birmano sigue derecho y aumenta mi retraso.

Ni siquiera cuando enfrento dificultad pago pagar con tarjeta, el hombre suelta el teléfono ni me explica con claridad. El taxista es impaciente y da mal servicio.

Y aunque no lo retribuyo con una buena propina, Aung Min, el hombre del taxi verde me despide con una sonrisa y sigue afanado en su vehículo.