Madre e hijo de 10 años enfrentan deportación por cruzar ilegalmente la frontera

EL destino de Joanna García y su hijo Anderson depende de la decisión de un juez de inmigración.
Madre e hijo de 10 años enfrentan deportación por cruzar ilegalmente la frontera
En el 2013, 207 niños entre 10 y 14 años fueron deportados.
Foto: Archivo / EFE

A sus diez años, el pequeño Anderson Murcia ya conoce la angustia por la que pasan los que enfrentan una posible deportación. Dos veces ha tenido que presentarse ante un juez de inmigración mientras sigue su caso.

“Él viene [a la corte] con miedo. Me dice, ‘Mamá, nos van a mandar para El Salvador’. Él tiene miedo porque piensa que lo van a meter a la cárcel”, dijo su madre Joanna García. “Frente al juez solo junta sus manitas, como protección y se queda con su cabeza agachada, como diciendo ‘tengo miedo’”.

Para la tercera audiencia, sin embargo, la representante legal del niño logró que su madre asistiera en su representación, para evitarle más angustias de las que ha vivido a su corta edad.

A los niños también les dan procedimientos, los arrestan, los declaran culpables y los deportan”, dijo Marta Victoria Canossa, de la firma Ortega, Canossa y Asociados, PLC. “El Gobierno pone recursos en establecer casos para niños cuando podrían estar usándolos en casos de personas con récord criminales severos. ¿Por qué no se enfocan en eso y dejan a un niño tranquilo?”

Al igual que su hijo, García también enfrenta un caso de deportación y esta a la espera de presentarse ante un juez.

“Al hijo ya lo procesaron pero a ella no. Ella está en el limbo”, dijo Canossa. Durante la tercera audiencia del pequeño Anderson ayer, el juez señaló que, por problemas en el sistema, hay retrasos en los casos. “Lo que queremos hacer es cerrar el caso del hijo para que cuando ella caiga en corte, unir los casos”.

Para la próxima cita del niño a finales de año se espera que ya García haya recibido su citatorio para presentarse en corte.

La odisea de Anderson y su madre comenzó a finales del 2012, cuando salieron de El Salvador en busca de un futuro mejor.

“En ese momento allá había mucha violencia y ahorita está desatada. Está irreconocible”, dijo García, de 26 años. Atravesaron Guatemala y México para cruzar la frontera por Texas. En aquella época la joven estaba embarazada de cinco meses a consecuencia de un abuso sexual.

Cuando llegó la hora de cruzar la frontera a través del río, se quedó rezagada debido a su estado. Una persona ayudó a su hijo a cruzar el río en sus hombros. Una vez cruzó ella también, no supo hacia donde se había dirigido el grupo con su hijo. Se quedó escondida todo el día, llena de lodo y asustada porque no sabía dónde estaba el pequeño Anderson, entonces de apenas 8 años.

“Ellos alcanzaron a correr más rápido que yo y me quedé atrás, pero ellos lograron llegar al lugar para que los recogieran. Yo me quedé perdida y veía pasar a migración, a los soldados”, recordó García. Yo lloraba porque era un predio solo, con espinas, cactus y muchas picadas de garrapatas”, añadió la joven madre, recordando el cruce de la frontera cerca de Brownsville.

Ambos fueron detenidos por las autoridades de inmigración pero en lugares diferentes. Después de cuatro días de detención, García fue entregada a sus familiares de Los Ángeles. Su hijo fue transferido a Chicago y solo se reunió con ella 36 días después, el 2 de diciembre de 2012. Desde entonces, su destino depende de la decisión de un juez de inmigración.

García solo espera que su caso se resuelva en forma favorable para ella y su hijo.

“Solo queremos que nos den la oportunidad de tener un permiso de trabajo y de darnos amparo en este país para poder vivir libremente sin presión de saber que en algún momento nos van a deportar”, dijo la joven madre.

Además de Anderson, ella tiene una niña de un año nacida en Estados Unidos.