Cinco pasos para

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Las tabletas, ya sean las populares iPad, las que utilizan sistema Android u otras como la Surface de Microsoft son cada vez más poderosas y versátiles. Las laptops, por su parte, ofrecen poder de cómputo y opciones que las hacen cada vez más ligeras, incluso con capacidades ‘touch screen’. Ambos mundos se combinan en ciertos casos. Así, ¿cuándo conviene comprar una laptop y cuando una tableta?

Si bien las laptops fueron las primeras computadoras portátiles, una tableta es más ligera y fácil de llevar de un lado a otro. Y en los casos en que tiene conexión a la red integrada, la tableta ofrece movilidad plena y cámaras integradas. Si lo que quiere es un equipo muy portable, una tableta es la opción.

Las tabletas son cada vez más poderosas y rápidas, pero las laptops aún las superan en poder de procesamiento, memoria y almacenamiento. La rapidez de arranque de una tableta es una ventaja, aunque si requiere poder de cómputo y conexión a periféricos, la laptop es la opción.

Hay aplicaciones gratis o de bajo precio para multitud de funciones en tabletas, lo que da amplio acceso a software. Para el trabajo intensivo una laptop ofrece pantalla y teclado, programas más complejos y multitarea. Con todo, muchas tabletas pueden conectarse a teclados y hasta a un ratón.

Aunque hay gran variedad, las laptops generalmente son más caras que una tableta, aunque una laptop barata puede costar menos que una tableta de gama alta. Aquí lo importante es el uso del equipo: no gaste de más si requiere funciones sencillas o muy móviles, desembolse algo más si necesita más poder.

El entorno digital parece andar el camino de las tabletas y otros dispositivos móviles más que el de las laptops, pero hay casos -como la Surface de Microsoft o laptops con pantallas sensibles- que se colocan a medio trecho entre ambas. Aunque son algo caros, estos híbridos son una alternativa intermedia.

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