Yo también Quiero Más Fútbol, por Carlos Albert

Dureza sí, rudeza no; barridas sí, burradas no

Guía de Regalos

Yo también Quiero Más Fútbol, por Carlos Albert
La selección mexicana realiza trabajos físicos

Una vez terminado el torneo mexicano de fútbol, e incluso los torneos europeos tan vistos en nuestro país por los aficionados, se nos aparece de frente, en pantalla gigante, súper HD y a todo color, el Mundial de Brasil.

Desde hace días, cuando empezaron a desgranarse como mazorcas de maíz las listas de los contendientes en la justa mundialista, le dimos banderazo a este extraordinario evento. Precisamente, con esos listados fue que le empezamos a poner nombre y apellido al Mundial; antes sólo hablábamos de grupos, países, reglamentos, etc. Hoy sabemos nombres y apellidos de esos futbolistas que nos arrebatarán el corazón durante un mes, los que nos darán alegrías y tristezas, nos llevaran a extremos de profunda felicidad o depresión, porque ni duda cabe, cada selección representa el ánimo, espíritu, corazón, color y sabor de su país correspondiente.

Exigir…

Respeto, orden, entrega y disciplina, tanto dentro como fuera de la cancha. También orgullo y cariño por el uniforme tricolor. Debemos exigir que cada jugador se sienta orgulloso de portar el uniforme de la selección mexicana y que así lo demuestre en cada momento, dentro y fuera de las canchas.

Desde ya, cada miembro del Tri, lleve pantalón largo o corto, está obligado a entregar su esfuerzo y experiencia sin restricción alguna al compromiso mundialista; nada ni nadie puede representar un pretexto como para olvidarse de su primordial compromiso: entregar lo mejor de su fútbol en la cancha y lo mejor de su comportamiento fuera de ella.

Esperar…

Que cada seleccionado se muera en la cancha, que luchen cada segundo, que nunca den un balón por perdido, que no se agachen jamás, que agoten sus reservas anímicas y físicas en la cancha, que se sientan orgullosos hasta el tuétano cuando escuchen nuestro bellísimo himno nacional, que respondan a la confianza y a la ilusión que cada uno de nosotros depositamos en ellos, que suden la camiseta hasta el último segundo del Mundial, que hagan un excelente grupo, que se conviertan en un CONJUNTO, que piensen en colectivo, en plural, que se acompañen y se apoyen sin tregua ni condiciones, que sean uno solo, que sientan ese amor por nuestra bandera y nuestro escudo nacional, que piensen en su responsabilidad, que disfruten y gocen su momento, que recuerden que están en un Mundial, que se den la oportunidad de ser felices, cumpliendo consigo mismos, con sus compañeros, y con nosotros los aficionados.

Esperamos ver a un grupo de deportistas responsables, libres, cumplidores, fuertes y seguros. Necesitamos una selección concentrada en su proyecto, segura de sus actos y consecuencias, madura pero ligera, pensante e inteligente, peleadora y lista para la lucha en buena lid, nada de concesiones y nada de suplicas. Queremos a un grupo de guerreros listos para salir a ganar frente a quien sea. Dureza, sí. Rudeza, no. Barridas, sí. Burradas, no.

Quiero…

Que el Tri se presente en el Mundial como un equipo de calidad competitiva y difícil para cualquiera, que se entregue como el mejor, que deje huella deportiva y también ética y humana, que haga historia y, por qué no, ¡que haga un milagro¡

Creo…

Que el estilo y la mentalidad que nuestro sistema de IN-COMPETENCIA enseña a nuestros seleccionados, volverá a imponer su huella en el Tri. Creo que iremos a participar, no a competir.

Lamento desbaratar esperanzas e ilusiones… derrumbar sueños y milagros… convertirme en pesimista y agrio. Qué fácil me resultaría decirles a nuestros aficionados que veo un futuro cercano al éxito y a la culminación de nuestros sueños. Siempre será más fácil darle al lector atole con el dedo y vender sueños, que dejar el corazón de lado para utilizar el cerebro.

Como mexicano, como ex futbolista, como ex seleccionado nacional, me encantaría gritar que tengo mucha esperanza en los resultados del Tri, pero ustedes merecen mi sinceridad y respeto, y no puedo engañarme ni engañarlos. La verdad no veo como podemos esperar ese mentado quinto partido.

¿Quieren hacer un ejercicio de confrontación con la realidad? Busquen la lista de jugadores de nuestros rivales en el grupo, y revisen el perfil de la mayoría de ellos. Muchos juegan en grandes equipos europeos, tienen experiencia y calidad, son muy buenos jugadores en su posición, etc. Y ustedes me dirán: “También los nuestros”.

Exactamente esa es la respuesta que nos debe abrir los ojos. En el “también” está el secreto.

Pregúntese usted, desde su perspectiva, ¿Cuáles serían los argumentos que usted utilizaría para pensar seriamente en un quinto juego para el Tri?

Claro que están los imponderables, las casualidades, la suerte, los arbitrajes, la combinación de una mala tarde de “X” con una buena tarde de “Y”. Eso es cierto, pero como no podemos ni debemos adivinar en ese sentido, tratemos de ser serios. ¿Tenemos mejores jugadores que Brasil, Croacia y Camerún? Y me refiero a la generalidad, no a excepciones. En esta respuesta sincera de su parte, radica la verdad de lo que podemos esperar del Tri en Brasil.

Cuando piense en Ochoa, recuerde al portero Croata. Cuando recuerde a Peralta, piense en el delantero camerunés. Cuando se sienta cegado por la calidad del ‘Gullit’ Peña, recuerde al mediocampista brasileño. Cuando analice al Tri y se sienta soñado, recuerde y analice a nuestros rivales. Me parece que este es un ejercicio mínimamente correcto para sacar conclusiones; dejar que sea el corazón y la virgencita de Guadalupe lo que nos remita al futuro del Tri en Brasil es lo más agradable y fácil, pero no lo más claro y atinado.

PD.– Ya iremos platicando con ustedes de asuntos más concretos en estos días previos al Mundial. Aquí los espero.