Demócratas: salida de Eric Cantor puede ayudar a reforma migratoria

Los demócratas ven oportunidad de voto para reforma migratoria tras la salida de Cantor
Demócratas: salida de Eric Cantor puede ayudar a reforma migratoria

WASHINGTON, D.C.— La salida de escena del “número dos” de la Cámara de Representantes, Eric Cantor, tras su inesperada derrota en las primarias de Virginia frente a un favorito del “Tea Party” ha conmocionado a la maquinaria política republicana, mientras los demócratas consideran que ésta mejora las posibilidades de un voto de la reforma migratoria este año.

La noche del martes Cantor perdió el escaño que ha ocupado desde 2001, representando al distrito 7 en el sur profundo de Virginia, frente al profesor universitario y economista David Brat, por un margen de once puntos porcentuales, lo que prácticamente provocó un sismo en el Partido Republicano.

Cantor y los demás principales líderes republicanos de la Cámara Baja sostienen a lo largo del día reuniones a puerta cerrada y, según confirmaron a La Opinión fuentes legislativas, éste piensa anunciar formalmente que dejará su cargo de liderazgo a finales de julio.

“Aunque pude haber sufrido un revés personal anoche, no podría estar más optimista sobre el futuro”, dijo Cantor en una hacinada rueda de prensa en el Capitolio.

Según fuentes legislativas, la bancada republicana elegirá a su reemplazo en una elección especial el próximo 19 de junio.

Esas fuentes no precisaron, sin embargo, si Cantor se postulará de todas maneras para los comicios legislativos del próximo 4 de noviembre como candidato “write-in” (no oficialista), pese a que su nombre ya no aparecerá en las papeletas de votación.

Entre los nombres que se barajan para reemplazar a Cantor en el cargo figuran el legislador republicano por Texas, Pete Sessions, y el actual “número tres” de la bancada, el californiano Kevin McCarthy.

Cantor, de 51 años, era considerado el heredero natural para el cargo de presidente de la Cámara Baja, que ocupa en la actualidad el legislador republicano de Ohio, John Boehner.

Pese a que gastó mucho más dinero que su rival -$5 millones frente a $123,000, respectivamente- Cantor no anticipó su derrota frente a Brat, quien atacó el apoyo inicial de legislador a favor del “Dream Act” para legalizar a los estudiantes indocumentados.

No bastó que Cantor intentó corregir la marcha al insistir en su oposición a la reforma migratoria que aprobó el Senado en junio de 2013, por considerarla una “amnistía” inmerecida para los indocumentados.

Con discursos populistas, Brat advirtió durante la contienda que la legalización de los indocumentados deprimiría los salarios para los trabajadores estadounidenses.

Durante un encuentro con medios en español, una decena de senadores demócratas insistieron hoy en que la derrota de Cantor abre un espacio para que la Cámara Baja vote la reforma migratoria antes del receso legislativo de agosto próximo.

“Sin Cantor de por medio, la decisión (de votar la reforma) podría hacerse más fácil” para Boehner, dijo Schumer, al advertir que quedan seis semanas para el receso de agosto.

No obstante, el senador demócrata por Pensilvania, Robert Casey, afirmó que no bastará mantener la presión sobre Boehner porque, frente a la narrativa radical de conservadores que quieren satanizar a los inmigrantes, hace falta “humanizar” la crisis migratoria, sobre todo con el incesante flujo de niños que entran solos y “sin papeles” en la frontera sur.

Por su parte, algunos líderes republicanos insistieron hoy en que Cantor perdió, no por su postura migratoria sino porque “descuidó” a su distrito electoral.

“La prueba está en que el senador (republicano por Carolina del Sur), Lindsay Graham, ganó en su estado, así es que hay algo más en todo esto que el asunto migratorio. La reforma quizá jugó un papel, pero vemos el caso de Graham, que ganó porque llevó a cabo una gran campaña”, dijo a La Opinión el senador republicano por Arizona, John McCain.

Pero Arturo Carmona, director ejecutivo de Presente.org, cree que la derrota de Cantor sí es el obituario de la reforma migratoria ante la “creciente xenofobia y extremismo” racial en EEUU, y que la única salida de la crisis actual es que el presidente Barack Obama emita una orden ejecutiva para frenar las deportaciones.