Editorial: Eric Cantor y la inmigración

La derrota del congresista perjudica la posibilidad de reforma
Editorial: Eric Cantor y la inmigración

La sorpresiva derrota del poderoso congresista Eric Cantor en la elección primaria del estado de Virginia es un inesperado factor que por su impacto aleja aun más la posibilidad de una reforma migratoria en la Cámara de Representantes.

El tibio respaldo de Cantor a la causa de los Dreamers fue el blanco principal, explotado por su rival Dave Brat quien acusó incesantemente al legislador de querer una “amnistía”. Al final, el peor tipo de manipulación electoral de la inmigración salió triunfante.

El resultado de esta contienda estará fresco en la mente de los legisladores conservadores que alguna vez pensaron respaldar algún tipo de legalización de indocumentados.

Poco más de 36 mil votantes aceptaron el mensaje de un académico desconocido de que Cantor no es lo suficientemente conservador, utilizando el tema de la inmigración como ejemplo. Fueron ellos quienes derrotaron a un Líder de la Mayoría republicana quien contaba con 20 veces más dinero de campaña que su contrincante, representaba el ala conservadora dentro del liderazgo de la bancada partidaria y era el principal aspirante a la presidencia de la Cámara una vez que se retirara del puesto John Boehner.

La derrota en una interna de un legislador de este calibre será un recordatorio del poder que puede ejercer el movimiento Tea Party.

La derrota de Cantor significa que se reforzarán las posiciones mas conservadoras de la Cámara Baja, especialmente de cara a la elección legislativa nacional de noviembre. La reforma integral de inmigración sería solo una de varias víctimas legislativas.

La victoria de Bratt cambia la narrativa escrita hasta hoy sobre cómo el establishment republicano ha respondido con éxito al desafío del Tea Party.

Los populistas golpearon a los republicanos donde más duele, en la cúpula legislativa, lo que creara aun mas divisiones en la ya convulsionada Cámara Baja.

Pero también golpearon con lo que más duele a los latinos: la bastardización del debate migratorio.