El Papa preocupado por la crisis de Irak

Francisco se mostró muy preocupado por el recrudecimiento de la violencia en Irak y pidió seguridad, paz y un futuro de reconciliación para ese país
El Papa preocupado por la crisis de Irak
El jerarca católico rezó por la paz en Irak.
Foto: EFE

Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco manifestó este domingo su preocupación por los últimos acontecimientos producidos en Irak, donde se enfrentan las fuerzas del gobierno iraquí y los yihadistas suníes, liderados por el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL).

El Papa aludió a esta escalada de violencia en ese país de Oriente Medio al término de la oración del Ángelus dominical.

“Los invito a todos a unirnos a mis oraciones por la querida nación iraquí, sobre todo por las víctimas y por quienes sufren las consecuencias de la violencia, en particular por muchas de esas personas, entre ellas muchos cristianos, que han tenido que abandonar sus hogares”, refirió el Pontífice.

Pero la solicitud del Papa no quedó sólo en palabras, hizo un alto en su discurso y pronunció en voz alta un Padre Nuestro, al cual se sumó la multitud.

“Deseo para toda la población la seguridad y la paz, un futuro de reconciliación y de justicia por el que todos los iraquíes, cualquiera sea su pertenencia religiosa, puedan construir juntos su patria, haciendo de ella un modelo de convivencia”, añadió.

Un mensaje similar al expresado durante la audiencia general del pasado 30 de octubre, tras la cual el papa saludó a una delegación de superintendencias iraquíes representantes de los diversos grupos religiosos presentes en el país.

Antes del rezo del Angelus, Francisco recordó que este día la Iglesia celebra a la santísima trinidad, una comunión de “amor perfecto” entre el padre, el hijo y el espíritu santo.

Afirmó que todos los cristianos están llamados a anunciar que “Dios es amor” y por ello no es lejano o insensible a los problemas humanos.

“Es una contradicción pensar en cristianos que se odian. Es una contradicción! Y el diablo busca siempre esto: hacernos odiar, porque él siembra siempre la cizaña del odio, él no conoce el amor”, precisó improvisando.

Añadió que Dios está siempre cerca, al lado de los seres humanos, camina con ellos para compartir sus alegrías y dolores, esperanzas y dificultades. Ama tanto a los hombres –insistió- que vino al mundo “no para juzgarlo” sino para que se salve a través de Jesús.

El líder católico también dirigió un “pensamiento especial” a las colaboradoras domésticas que, sostuvo, “provienen de tantas partes del mundo y desarrollan un servicio precioso en las familias, especialmente en apoyo de los ancianos y de las personas no autosuficientes”.

Reconoció que, muchas veces, su “buen” trabajo no es valorado con justicia y por eso les dijo: “¡Gracias, muchas gracias!”.