Pan de México “Hecho en L.A.”

Dos amigos de Monterrey crean La Monarca para ser el referente de la panadería de su país

Cubrir una necesidad presenta siempre una oportunidad de negocio.

Ricardo Cervantes y Alfredo Livas, dos mexicanos de Monterrey encontraron en su propia experiencia, el deseo de comer en EE.UU. el pan de su país que tanto echaban de menos, la oportunidad de establecer un negocio. Fue una idea que se concretó en su empresa, la Monarca Bakery.

Se trata de una cadena de panaderías que abrió su primer establecimiento en 2006 en Los Ángeles y que hoy prepara la apertura de una sexta tienda. En La Monarca trabajan 70 personas.

Cervantes, de 38 años, llegó a EE.UU. en 2001 junto con su amigo y ahora socio, Livas, para cursar la maestría de negocios en Stanford, California. “Queríamos ver la oportunidad que se nos abría en el mercado hispano y mexicano. Y curiosamente ya cuando estudiábamos extrañábamos nuestro pan”.

Cervantes explica que el pan mexicano y los dulces estás muy influidos por la técnica e ingredientes franceses.

“En 2003 venimos a Los Ángeles sin una idea concreta pero sabiendo que había muchos mexicanos “.

El caso es que ni Cervantes ni Livas tenían experiencia panadera y les llevó un par de años aprender lo que necesitaban saber. “Empezamos desde cero”, cuenta Cervantes para detallar que tuvieron que aprender de maquinaria, ingredientes, personal… “Nosotros hicimos el estudio entrevistando a negocios, estudiando la industria panificadora, con viajes a México”. Y si, les llevó dos años pero este empresario dice que toma tiempo responder a todas las preguntas que plantea el reto de abrir un negocio.

Durante ese tiempo sin actividad productiva se presupuestaron unos gastos para investigar y vivir que se afrontaron de la misma manera que lo hacen casi todos los empresarios latinos: “ahorros y apoyo de familia”. Si uno se embarca en el proyecto con una idea pero sin dinero es difícil continuar. “Hay que tener un plan para sortear tu vida”, explica.

La financiación para abrir La Monarca no vino de bancos. “No se puede esperar que el banco te preste“, sentencia Cervantes. Socios capitalistas, familias y amigos echaron una mano para abrir la primera tienda en Huntington Park “que afortunadamente funcionó bien”, dice.

Deliberadamente buscaron una zona en la que ya había panaderías ya que querían que la gente viera la diferencia, los ingredientes naturales, el pan nuevo diariamente, limpieza y buen personal.

Salió bien y en 2009 abrieron la segunda en el este, en la ciudad de Commerce. “Aquella apertura fue difícil por la recesión“. A los latinos les golpeó fuerte la crisis que se cebó en construcción y servicios y el consumo de esta comunidad descendió. “Ese y el siguiente fueron años difíciles tuvimos que controlar los gastos y lo hicimos salvo en la comida que se mantuvo igual”, recuerda este empresario.

Y como no hay mal que del que no se aprenda algo Cervantes afirma que la empresa se hizo “más eficiente”.

En 2011 hicieron algo distinto. Abrieron su tercera tienda, pero en Santa Mónica donde la población no es mayoritariamente latina. “La gente compra productos distintos a los de su cultura”, dice Cervantes que explica que quieren ser un referente de la buena cocina mexicana.

Los dueños de la Monarca han abierto tres tiendas más desde entonces, la última en junio en Hollywood y todo con recursos propios. Los planes a cinco años pasan por abrir más, “quizá en otras áreas de California”. “Somos un negocio 100% mexicano pero queremos que disfrute este sabor todo el mundo”