BMW tiene que optar por el “Made in the USA”

Los costos de producción son sensiblemente menores en su fábrica de Carolina del Sur en comparación con su matriz en Alemania.

BMW tiene que optar por el “Made in the USA”
Contratar a trabajadores en EEUU es más barato que en Alemania.
Foto: Suministrada

Empujado por los crecientes costos de la energía y el endurecimiento de las normas laborales en Alemania, BMW con sede en Munich, ha invertido más de $7,300,000,000 millones en Spartanburg, Carolina del Sur, con la última expansión que se ha completado en dos años.

Esa inversión es más de siete veces la cantidad de Volkswagen gasta en una nueva planta en Tennessee, y le significará más BMWs que se hacen en Carolina del Sur que en cualquier otro sitio.

La fábrica de Spartanburg es parte integral de los esfuerzos de BMW para proteger los márgenes de beneficios y mantenerse por delante de sus rivales de automóviles de lujo alemanes, Audi y Mercedes-Benz.

Esta planta superó dificultades para mostrar al mundo que los buenos autos se podrían hacer a un costo razonable en los estados del sur, con un renacimiento de la fabricación de automóviles.

El aumento de los costos en Alemania, junto con los gastos de desarrollo de vehículos más limpios, hacen de Carolina del Sur un sitio atractivo.

Según datos de Bloomberg, los trabajadores de automóviles en los Estados Unidos son un 47% más baratos para emplear que los trabajadores en Alemania.

BMW tiene previsto aumentar la capacidad en Spartanburg al 50%, a un máximo de 450,000 autos al año.

Casi la totalidad de los vehículos utilitarios deportivos de BMW, incluyendo el nuevo X7, se hacen allí, y el 70% se exporta a más de 140 países, de lo que es la primera prueba de producción de automóviles a gran escala fuera del territorio alemán de BMW.

Para el 2016, la fábrica de Spartanburg empleará a 8,800 personas y con estos datos BMW se jacta de ser el mayor exportador de automóviles fabricados en Estados Unidos a los mercados fuera de Norteamérica, superando a General Motors, Ford Motor y Chrysler, así como todo el estado de Michigan, la histórica sede de la industria automotriz estadounidense.

En su lucha por la supremacía de los modelos de lujo, BMW tuvo que optar por “Made in the USA“, algo impensado para la automotriz alemana décadas atrás.